Nación

Meras promesas de transportistas


Las promesas de los transportistas parecen ser no más que eso, palabras o las simples letras de un papel.
Así lo pudo constatar Panamá América, al participar de un operativo preventivo ejecutado por la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT). En tan sólo ocho horas las autoridades se vieron en la obligación de retener unas 26 placas amarillas y 15 blancas, al igual que cinco licencias vencidas.
Desde el pasado martes, a las 6: 00 de la mañana, unidades de la ATTT se apostaron en diversos puntos de la ciudad, entre ellos, la entrada de San Miguelito, así como a lo largo de la vía Ricardo J. Alfaro.
En las paradas del Instituto América, del Centro Comercial El Dorado, de la Universidad de Panamá, del Colegio Artes y Oficios y del Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social, se advertía a los conductores sobre el manejo ordenado, el estado de sus llantas, que no pueden tener cajones ni troneras ni portar licencias vencidas.
"Luego dicen que no saben por qué les pusieron la boleta, les retuvieron la licencia o la placa", advirtió Marco Luque, supervisor del sistema de transporte de la ATTT, quien explicó que los conductores de bus ubican los cajones para bocinas dentro de la consola o en el último asiento del vehículo y hasta meten los amplificadores de sonido en galones de pintura.
Por curiosidad le preguntábamos a Luque sobre incidentes específicos con algunos conductores sancionados. Nos contaba sobre uno que se alteró tanto, que amenazó con golpear a las unidades a cargo del operativo.
El chiste fue que después que el supervisor nos relató el asunto, a los minutos pudimos comprobar a viva voz hasta dónde puede llegar el cinismo y la inconsciencia.
Un bus de la ruta Torrijos Carter hizo su entrada a la parada del Centro Comercial El Dorado, no sólo visiblemente torcido y sin su placa blanca, sino también con sus llantas traseras "en la tela y con sus alambres afuera".
"¿Dónde está tu placa blanca?", preguntó el supervisor. "Está en trámite", contestó el conductor.
"¿Y qué pasó con esa llanta?", cuestionó Luque. "Lo que pasa es que la de ahí se dañó y tuve que poner "la de repuesto", explicó el chofer, pretendiendo disculpar así el hecho de portar semejante neumático en pésimas condiciones, sin saber que añadía una infracción más: no portar llanta de repuesto.
Sin aceptar su imprudencia y sin siquiera considerar que ponía en peligro la seguridad de los pasajeros, el transportista en tono airado le dijo al supervisor: "Esa es una canallada de tu parte.. Se me bajaron los pasajeros y ahora me vas a boletear. Ojalá un día no tengas que manejar bus".


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198384
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América