Ciudad de México.- Intensas gestiones del presidente mexicano Vicente Fox jugaron un importante papel en el acuerdo logrado para que el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Manuel Marulanda Vélez, aceptara reunirse con el mandatario Andrés Pastrana el próximo jueves 8 de febrero, según fuentes oficiales.
Marulanda, conocido como "Tirofijo", propone discutir el intercambio humanitario de policías y soldados secuestrados por guerrilleros, el paramilitarismo, el Plan Colombia y el estado actual del proceso.
Un emisario personal de Fox realizó dos viajes a Colombia durante el último mes en los que se reunió con los líderes de la FARC, así como con Pastrana y altos funcionarios del gobierno colombiano, informaron fuentes diplomáticas al enviado de El Panamá América.
Se trata de Andrés Rozenthal, un destacado diplomático de carrera que entró en la empresa privada después de dejar la embajada de México en Londres. Además de sus dos recientes viajes a Colombia, el empresario realizó misiones confidenciales para Fox en Europa y Estados Unidos, revelaron las fuentes.
Durante la visita del canciller mexicano Jorge Castañeda a Washington, éste se refirió a las gestiones realizadas por su gobierno, diciendo sólo que un representante de Fox había viajado recientemente a Colombia para analizar el "Plan Colombia" copatrocinado por el gobierno de Pastrana y Estados Unidos, pero no dio mayores detalles.
Asimismo, el secretario de Estado, Colin Powell, tras una reunión con Castañeda pareció apoyar la estrategia mexicana al declarar: "En última instancia la situación en Colombia sólo tendrá una solución política a través de la negociación. Por eso hemos alentado al presidente Pastrana para que continúe buscando una solución política y Estados Unidos está pronto a prestar sus buenos oficios".
Castañeda informó al secretario de Estado de las impresiones recogidas por Rozenthal, aunque se entiende que Powell ya había recibido un informe detallado sobre las gestiones de México en la crisis colombiana de su embajador en esta capital, Jeffrey Davidow, un ex secretario adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos.
Según fuentes mexicanas, Rozenthal hace semanas que se mostró optimista de un pronto encuentro Pastrana-Marulanda basado en la alta opinión que el líder rebelde tiene del mandatario colombiano.
"Marulanda mantiene que Pastrana es honesto y le tiene confianza, por eso vaticinamos que si alguien puede llegar a un entendimiento, son estos dos", declaró otra fuente a este corresponsal.
Sin embargo, otras fuentes señalaron que para impulsar el encuentro entre las dos partes las gestiones mexicanas también vienen acompañadas de "incentivos" como una delicada sugerencia de que una repentina resistencia de las FARC a la negociación podría resultar en el cierre de sus oficinas en México, uno de los centros de difusión de propaganda del grupo insurgente.
Los diplomáticos mexicanos reconocen que al aceptar reunirse con Marulanda, Pastrana pone en juego el prestigio de su Gobierno y que el resultado de esta apuesta podría marcar la diferencia entre la guerra o la paz.
Algunos se preguntan si el presidente, un hombre de fama de honrado y bondadoso, está a la altura de la argucia de Marulanda, un taimado guerrillero de origen campesino con 40 años de experiencia y ninguna prisa por resolver el conflicto, quien es capaz de cualquier desplante, como ya lo hizo el 7 de enero de 1999 al dejar vacía la silla el día en que se inició el proceso de paz con grandes esperanzas que poco a poco se marchitaron.