En Turbo, municipio del departamento de Antioquia, Colombia, más de 1,300 migrantes esperan que Panamá abra su frontera para continuar su trayecto a Norteamérica.
Una publicación de la revista Semana, de Colombia, revela que la situación de estas personas es crítica y ante las advertencias de deportación de las autoridades migratorias a Cuba y Ecuador, muchos se están arriesgando a cruzar por su propia voluntad, el tapón de Darién.
El Gobierno panameño anunció el cierre temporal de la frontera con Colombia, el pasado 9 de mayo, para reducir el flujo de migrantes irregulares.
La crisis en la región motivó a que el director de Migración de Colombia, Krüger Sarmiento, se encuentre en el país para reunirse con las autoridades migratorias de Panamá y Costa Rica y definir estrategias que conduzcan a ponerle punto final a esta situación.
Algunos migrantes llevan más de tres meses en el albergue de Turbo.