Miles de personas entre pasajeros, conductores, comerciantes, turistas y residentes se vieron afectados este fin de semana, debido a varios deslizamientos de tierra registrados en la carretera que conduce de Almirante a Chiriquí Grande.
Desde aproximadamente la 1:00 a.m. del sábado y producto de los torrenciales aguaceros, los deslizamientos impidieron por más de 10 horas el paso a la altura de los kilómetros 41, 43, 51 y 53, por mencionar los puntos más relevantes.
Luego de arduas horas de trabajo, cuadrillas de la empresa CUSA, encargada del mantenimiento de la vía, lograron habilitar pequeños callejones. La situación perduraba hasta la mañana de este lunes. El encargado de los trabajos, Aroldo Pino, hizo un llamado a los conductores para tomar las precauciones y criticó a algunos residentes que se dedican a remover las señales de advertencia que se colocan en estos peligrosos lugares.
Explicó el problema que existe en el kilómetro 28, donde unos 30 metros de asfalto desaparecieron desde hace más de un año por los aguaceros y deslizamientos. Expresó que, hace poco, se produjo un accidente donde se informó que no había señales de advertencia; sin embargo, responsabilizó a los delincuentes que las remueven y los culpa de cualquier daño que pueda sufrir una persona.
Cabe destacar que durante las lluvias de las últimas 48 horas, varias casas han resultado afectadas por las crecidas de quebradas y ríos en el área fronteriza de Las Tablas y otras 20 comunidades, así como los más de 20 mil habitantes que quedaron incomunicados por el desbordamiento del río Sixaola. En tanto, otra docena de casas cercanas al río Cricamola, en la comarca, también sufrió daños considerables.
En tal sentido, MONADESO reconoce todos los esfuerzos que el pueblo realice para elevar su protesta ante la crítica situación que significa la escalada de aumento de los servicios, como el anunciado para la luz el próximo 1 de julio y la aplicación de las Reformas Tributarias, aseveró.