AUN cuando en el Banco de Ojos del Club de Leones de Panamá están inscritos unos 25 mil donantes de córneas en vida, estas donaciones casi nunca se concretan, debido a que no se le notifica a la institución cuando muere algún donante.
Quiere decir entonces que muchas de estas donaciones se pierden, mientras que en el citado banco figura una lista de 200 personas, que esperan recibir un par de córneas que le sean trasplantadas para recuperar la visión.
Más preocupante aún resulta el hecho de que realmente el programa que adelanta el Banco de Ojos subsiste gracias a la Ley 52, que regula la donación y trasplante de órganos en Panamá.
Esto es porque según explicó a Panamá América una funcionaria de esa institución, la mencionada legislación autoriza que a todo cadáver a órdenes del Ministerio Público se le extraigan sus órganos, en este caso las córneas para el programa del Banco de Ojos.
La penosa situación radica en que a pesar que a todo donante de córneas se le coloca una calcomanía color naranja en su carné de seguro social o cédula de identidad personal, lo cierto es que a veces éstos no lo portan consigo al morir o simplemente sus familiares ignoran esta última voluntad, sea porque no comparten la idea o porque están demasiado sumidos en el dolor.
Ante esto, Marcos Young, médico encargado de la Coordinación Nacional de Trasplante de Órganos, administrada por la Caja de Seguro Social, dijo que es muy importante notificarle a los familiares el deseo de donar, porque usualmente la voluntad del fallecido no se respeta.
Miles de donaciones de córneas se pierden
Existe una lista de 200 personas que esperan que le trasplanten un par de córneas a pesar de que hay 25 mil donantes.