Miles de panameños celebran beatificación de Juan Pablo II
Buenos Aires/
Miles de panameños colmaron hoy un centro de convenciones de la capital y las iglesias en otras ciudades del interior del país para celebrar en una misa la beatificación del papa Juan Pablo II.
Luego de una ceremonia donde se colocó la primera piedra de la capilla que se edificará en honor a Karol Wojtyla y colocar una ofrenda floral en el monumento erigido en el mismo lugar donde el 5 de marzo de 1983 celebró una misa campal, en Albrook, transformado hoy en un gigantesco centro comercial, se inició la eucaristía.
El acto fue encabezado por el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa y el nuncio apostólico en el país centroamericano, el español Andrés Carrascosa.
Durante la celebración de la eucaristía Carrascosa exaltó el pontificado de Wojtyla, con el que trabajó en el Vaticano durante siete años, y recordó a los miles de asistentes las palabras del Santo Padre cuando visitó Panamá y abogó por la unidad de la familia, tras exclamar "no tengan miedo, abran las puertas a Jesucristo".
"Esas palabras quedaron grabadas en mi corazón" testimonió Carrascosa, quien era seminarista cuando Juan Pablo II fue elegido Papa y estaba presente en la Plaza de San Pedro cuando se hizo el anuncio de su elección.
"Lo que más me impresionaba era que se le veía vivir con Dios, vivir en Dios, enraizado en Dios, cuando uno entraba en su capilla se le veía sumergido en Dios", acotó.
Ulloa, por su lado, recordó que todavía le suena en su oído "ese llamado a la unidad" que formuló el pontífice cuando visitó Panamá.
El arzobispo panameño resaltó al final de la eucaristía pidió a Carrascosa que le trasmita "el afecto y el cariño que tiene la iglesia de Panamá al papa Benedicto XVI en este momento de la historia".
Agradeció al cuerpo diplomático, al gobierno y a los miles de feligreses que asistieron, entre ellos varios de los que organizaron la visita de Juan Pablo II.
Resaltó que en Panamá "hemos colocado la primera piedra de la primera capilla en el mundo dedicada al beato Juan Pablo II".
El jerarca católico panameño recordó en una entrevista previa que de la visita de Juan Pablo II a Panamá conserva los restos del incienso que uso durante la eucaristía en Albrook.
"El Papa bendijo el incienso, lo utilizó y lo que sobró, una vez que finalizó la misa lo tomé. Eso no se podía perder, lo eché en mi bolsillo y hasta el sol de hoy lo conservo", dijo a la edición electrónica
Miles de panameños colmaron hoy un centro de convenciones de la capital y las iglesias en otras ciudades del interior del país para celebrar en una misa la beatificación del papa Juan Pablo II.
Luego de una ceremonia donde se colocó la primera piedra de la capilla que se edificará en honor a Karol Wojtyla y colocar una ofrenda floral en el monumento erigido en el mismo lugar donde el 5 de marzo de 1983 celebró una misa campal, en Albrook, transformado hoy en un gigantesco centro comercial, se inició la eucaristía.
El acto fue encabezado por el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa y el nuncio apostólico en el país centroamericano, el español Andrés Carrascosa.
Durante la celebración de la eucaristía Carrascosa exaltó el pontificado de Wojtyla, con el que trabajó en el Vaticano durante siete años, y recordó a los miles de asistentes las palabras del Santo Padre cuando visitó Panamá y abogó por la unidad de la familia, tras exclamar "no tengan miedo, abran las puertas a Jesucristo".
"Esas palabras quedaron grabadas en mi corazón" testimonió Carrascosa, quien era seminarista cuando Juan Pablo II fue elegido Papa y estaba presente en la Plaza de San Pedro cuando se hizo el anuncio de su elección.
"Lo que más me impresionaba era que se le veía vivir con Dios, vivir en Dios, enraizado en Dios, cuando uno entraba en su capilla se le veía sumergido en Dios", acotó.
Ulloa, por su lado, recordó que todavía le suena en su oído "ese llamado a la unidad" que formuló el pontífice cuando visitó Panamá.
El arzobispo panameño resaltó al final de la eucaristía pidió a Carrascosa que le trasmita "el afecto y el cariño que tiene la iglesia de Panamá al papa Benedicto XVI en este momento de la historia".
Agradeció al cuerpo diplomático, al gobierno y a los miles de feligreses que asistieron, entre ellos varios de los que organizaron la visita de Juan Pablo II.
Resaltó que en Panamá "hemos colocado la primera piedra de la primera capilla en el mundo dedicada al beato Juan Pablo II".
El jerarca católico panameño recordó en una entrevista previa que de la visita de Juan Pablo II a Panamá conserva los restos del incienso que uso durante la eucaristía en Albrook.
"El Papa bendijo el incienso, lo utilizó y lo que sobró, una vez que finalizó la misa lo tomé. Eso no se podía perder, lo eché en mi bolsillo y hasta el sol de hoy lo conservo", dijo a la edición electrónica