Roberto tiene piedras en la vesícula, un mal común en Panamá. Se trata de un asunto que a simple vista parece de menor importancia, hasta que el paciente queda recluido en un hospital por los intensos dolores.
Lo alarmante de su situación es que los también conocidos "cálculos biliares" podrían provocar una obstrucción de los conductos que llevan la bilis del hígado al duodeno. Si eso ocurre, Roberto podría contraer pancreatitis y hasta morir, en caso extremo.
Este es el temor de Roberto, cuya operación para extraerle las piedras (una de las cuales mide 10 milímetros) está programada para el 12 de noviembre.
"Si entran en huelga, la operación no va..., y entonces sí que me friegan", dice en tono entre burlón y severo.
Roberto teme que su operación se convierta en una "urgencia" con un final desalentador.
"Tal vez cuando me atiendan. esta vez en medio de una huelga, esta vez sí en un caso de urgencia, y quizá sea tarde", señaló.
Rubén Darío López, director Nacional de los Servicios y Prestaciones Médicas de la CSS, dijo que una huelga médica indudablemente afecta a todos los servicios que se ofrecen en el Complejo Hospitalario en consulta externa. Esto sería hasta un 60% de las actividades que realiza allí se realizan, como por ejemplo los servicios de medicina interna, ginecología, dermatología, psiquiatría, ortopedia, medicina física, odontología, por mencionar algunos.
Historicamente, por acuerdos internacionales, en los cuartos de urgencia, las salas de hospitalización y las áreas críticas, como cuidados intensivos, deben trabajar sin mayores contratiempos.
Allí entran los pacientes de servicios de vitales como las Hemodiálisis, los cuales no se pueden suspender.
Culminó con la reflexión de que toda huelga médica va en detrimento de los servicios de salud.
Esto se traduce en que las listas de espera de las consultas habituales serán más largas, y las personas, como en el caso de Roberto, tendrán que esperar, a riesgo de morir.