Nación

Miles rinden tributo al "Peregrino de la paz"

Un aplauso reverente de decenas de miles de personas saludó el paso de los doce portadores del féretro.


SEGUN LA Constitución Apostólica, el cónclave para eligir el nuevo jerarca de la Iglesia Católica debe comenzar entre el decimoquinto y el vigésimo día después de la muerte del Papa, el pasado sábado.
Ayer, las puertas de la basílica de San Pedro se abrieron a decenas de miles de dolientes que esperaban rendir sus tributos al Papa Juan Pablo II, cuatro días antes de su previsto entierro en la gruta subterránea del templo junto a muchos de sus predecesores.
La Policía intervino para controlar la aglomeración, después que el público pudo ingresar a la iglesia tras un servicio religioso en el que participaron cardenales, prelados y dignatarios.
Los fieles se persignaban al caminar frente al féretro, y algunos tomaban fotografías del fallecido pontífice vestido con una toga de color carmesí y su mitra blanca de obispo.
Luego de trasponer la Puerta de Bronce, atravesaron la plaza y entraron en la basílica en medio de una nube de incienso.
La procesión comenzó en la Sala Clementina, donde se había instalado la capilla ardiente desde el domingo.
Antes de la procesión, el cardenal Eduardo Martínez Somalo, el camarlengo, oró y roció el cuerpo con agua bendita.
Las imágenes de la procesión se multiplicaron en pantallas gigantes en la Plaza de San Pedro y en la avenida principal hacia la basílica, donde observaban atentamente más de 100,000 peregrinos y turistas.
Miembros del Colegio de Cardenales, los príncipes de la Iglesia ataviados con capas rojas, acompañaron la procesión, junto con obispos y otros prelados.
Caminaron lentamente por los salones engalanados por frescos mientras cantaba un coro, pasando una por una la Scala Nobile, la Prima Loggia, la Sala Ducale, la Sala Regia.
Al trasponer la Puerta de Bronce, la procesión atravesó la plaza en dirección a la basílica en medio de los aplausos del público, un signo de respeto entre los italianos.
En el interior de la basílica, el cuerpo fue depositado en una plataforma frente al altar central y el camarlengo volvió a bendecirlo con agua bendita e incienso.
Pero, después de un tiempo, los mosquitos comenzaron a chupar menos sangre para llevar menos peso y así poder seguir volando fuera de las casas.

  • La picadura del anófeles trasmite cuatro especies diferentes de parásitos, los cuales producen distintos tipos de malaria o paludismo, desde la más benigna o "vivax", hasta la maligna y letal "falciparum". Enfermedades que son muy extendidas, ya que la padecen más de 300 millones de personas.


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191208
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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