Un asaltante, según informes preliminares, resultó herido, pero no de bala, sino de una pedrada que le propinó un empleado del banco cuando los maleantes emprendían la huida.
La Policía reactivó un bloque de búsqueda que estuvo encabezado por el ministro de Gobierno y Justicia, Héctor Alemán y el director de la PN, Rolando Mirones.
La Policía organizó allanamientos en varios edificios del área casi de manera inmediata, y cerca de la Universidad Nacional lograron dar con uno de los ladrones, que está a buen recaudo.
Se conoció que Andrés Hernández fue uno de los empleados golpeado durante el atraco. Ni los administrativos de la entidad bancaria ni la Policía pudieron decir cuánto dinero se llevaron, aunque algunas fuentes no oficiales manejaban cifras que iban desde 500 mil, hasta dos millones de dólares.
Los asaltantes aprovecharon el momento en que se bajaban los depósitos nocturnos del banco y penetraron por la parte posterior de la sucursal.
"Me patearon la cabeza, amarraron a los empleados y entraron a la bóveda", manifestó muy nervioso uno de los guardias de seguridad del banco.
Los malhechores llegaron en una Nativa color negro, según declaró este seguridad. Se logró detectar un auto en las cercanías de la Universidad de Panamá que tenía un arma dentro, por lo que se solicitó autorización al rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, para poder ingresar al campus a buscar a los posibles sospechosos.
Fuentes policiales confirmaron que cerca de la universidad se encontró rastro de sangre del delincuente herido. Los operativos se extendieron por varios edificios de vía Argentina y en sectores de Viejo Veranillo.
El gerente del banco, Danilo Rodríguez, negó que la suma sustraída alcance los siete millones de dólares como se había dicho inicialmente. Indicó que en horas tempranas el banco había hecho un retiro fuerte de dinero de la sucursal.
Un policía declaró que uno de los asaltantes tiró el arma y corrió. "No le disparé porque iba de espaldas", señaló confiado.