La ministra de Trabajo, Alma Cortés, confesó sentirse "frustrada y secuestrada por posiciones radicales" de diferentes sectores que hacen todo lo necesario, incluyendo ataques permanentes, para evitar que se cumplan la Constitución y las leyes.
En uno de los pocos pronunciamientos públicos después de su regreso de Bocas del Toro, la Ministra, a través de un espacio pagado que tituló "Tomar Decisiones", afirmó que no puede dejar de trabajar por las grandes mayorías, lo que en muchas ocasiones implica "pisar callos y eliminar privilegios".
Mencionó el enfrentamiento de "ideologías antisistemas", depositados en poderes distribuidos en gremios, sindicatos, ambientalistas, organizaciones de profesionales, en fin de los "autodenominados" representantes de la sociedad civil.