El cierre de las sesiones extraordinarias estuvo a punto de empeñarse ayer después de que la ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, se refiera al legislador Aníbal Culiolis como "discípulo del veneno y la mala educación", al tiempo que expresó que se había sentido "acosada" durante los días que asistió a la Comisión de Educación a discutir el proyecto de ley que modifica la Ley 13 del Seguro Educativo.
Aunque al final de su intervención, la máxima rectora de la educación nacional pidió disculpas a los legisladores, antes había advertido que tal y como sucedió en la dictadura militar no necesitaría "que su esposo, alguno de sus cinco hermanos o sus hijos fueran a defenderla, ya que ella misma puede defender su honra".
EL incidente se dio unos minutos antes de que el pleno legislativo aprobara en tercer debate el proyecto de ley que modifica la Ley 13.
Mientras hacía uso de la palabra, la legisladora Teresita de Arias, pedía la palabra y la presidenta encargada de la Asamblea, Susana Richa de Torrijos, le advirtió que no podía intervenir porque no le correspondía hacer uso de la palabra y si insistía cerraría la sesión.
La ministra aseguró que nunca le falta el respeto a los demás, pero reconoció que se alteró por una "acumulación de irrespetos" que se habían dado durante todas las sesiones extraordinarias, tanto en la Comisión de Educación en la que Culiolis y su principal, Teresita de Arias, estaban actuando los dos al mismo tiempo.
El legislador Culuiolis negó que esto fuera así y aseguró que aunque la legisladora Teresita de Arias estaba en las sesiones, quien estaba habilitado para actuar era él.
La ofuscación de la ministra se produjo después que el legislador Culiolis dijera ante el pleno que no había sido lo sufieiente "noble y justa" porque no había reconocido que los partidos de oposición habían cooperado para mejorar el proyecto.
La ministra dijo que Culiolis llegó a la Comisión a "destruir" y mantuvo una actitud de "irrespeto" permanente, al punto que se presentó a interrogarla como "un juez a un reo" o como un "profesor de la Edad Media que va a hacer un examen a un estudiante".
Culiolis señaló que como legislador le corresponde pedir información a los funcionarios para poder formarse una idea de los temas que se discuten y por eso las preguntas que le hacía a la ministra, las cuales en su opinión en ningún momento fueron irrespetuosa.
La ministra respondió ella no deseaba volver a tener ningún trato más con Culiolis en la Asamblea porque le había faltado educación y caballerosidad.