A través del Aeropuerto Internacional de Tocumen ingresan mensualmente a Panamá entre 200 y 300 mascotas -perros y gatos-, sin embargo, el Ministerio de Salud (MINSA) no tiene una estación de cuarentena para que éstos cumplan con el periodo de aislamiento exigido por la ley para prevenir la transmisión de enfermedades.
Aunque en el proceso de la cuarentena de mascotas intervienen tanto el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y el MINSA, es esta última entidad la responsable de su cumplimiento. Perros y gatos pueden ser portadores de enfermedades transmisibles a los seres humanos, como puede ser la rabia urbana, lo que lo convierte en un tema de importancia para la salud pública.
El Panamá América conoció que desde hace dos años el Ministerio de Salud está otorgando "cuarentena domiciliaria" a las mascotas que llegan al Aeropuerto de Tocumen, lo que significa que los perros, gatos y demás especies cumplen su periodo de observación en la residencia de sus propietarios, a donde los funcionarios van a hacer las correspondientes inspecciones.
Esta medida obedece a que con la construcción del Corredor Sur, la antigua estación de cuarentena del MINSA, que estaba ubicada en Panamá Viejo, fue destruida. Ello obligó a los funcionarios de Salud a albergarse en unas instalaciones que la Policía Canina tenía en Tocumen, sin embargo, éstas por ser "pequeñas e incómodas" no pueden acoger a la cantidad de mascotas que mensualmente ingresan al país.
Cuando los propietarios de las mascotas no pueden asumir la cuarentena domiciliaria, debido a los requisitos que hay que cumplir, éstas ingresan al pequeño retén de Tocumen, pero son muy pocos casos. Por la importancia del tema para la salud pública, funcionarios de Salud están luchando para que se les construya una estación.
Erick De la Cruz, jefe de la Estación de Cuarentena del MIDA, explicó que las leyes sobre esta materia establecen que todo animal vivo, incluyendo las mascotas, que ingresen a territorio nacional requieren una licencia de importación, la que es otorgada por esta entidad.
Sin embargo, el MIDA trabaja directamente con la especie bovina, es decir, ganado, caballos, ovejas y cabras, y con aves de riña, y en el caso de las mascotas, a la entidad sólo le corresponde otorgar la licencia de importación e inmediatamente traspasar cada caso al MINSA.
Esta licencia de importación tiene un costo de B/. 5.00 y se entrega inmediatamente en el aeropuerto, pues las personas no pueden hacer este trámite desde el extranjero. Adicionalmente, el MIDA cobra unos B/. 3.00 por el manejo, custodia y alimentación de las mascotas, durante el periodo que permanecen bajo su responsabilidad.
En tanto, una vez el caso pasa a la jurisdicción del Ministerio de Salud, esta entidad cobra B/. 135.00 por la cuarentena de cada mascota. Vale aclarar que este pago no es exonerado, ni siquiera en los casos en que se otorga la cuarentena "agropecuaria".
El veterinario explicó que en algunas ocasiones han recibido perros con diarrea, pero en la mayoría de los casos ésta es provocada por el estrés del viaje. En otros casos, las mascotas presentan síntomas nerviosos, pero lo importante es "su revisión una vez llegan al aeropuerto".
Señaló que cuando se detecta una enfermedad o se sospeche que existe algo fuera de lo común, la Dirección de Cuarentena del MIDA ordena el aislamiento del animal, hasta determinar la gravedad de la afección, o lo rechaza.
Sin embargo, De la Cruz reconoció que normalmente un perro o un gato no puede ser devuelto solo en un avión, pues si el dueño ya ingresó al país, alguien debe ser responsable de la mascota. El veterinario explicó que en la categoría de enfermedades de mascotas hay algunas de gran importancia, siendo una de ellas la rabia urbana, transmitida por los perros y que puede afectar a las personas.
El perro se vuelve rabioso y muerde todo lo que se mueve. Entonces la rabia es un problema de salud pública. Por esta razón, los funcionarios del MIDA son bastante estrictos con el control y verificación de cada animal que ingrese a territorio panameño. Citó como ejemplo el caso de las mascotas procedentes de países afectados por la rabia urbana, como es El Salvador, donde incluso se han registrado muertes de personas. "A un perro que venga de ese país tenemos que ponerle especial énfasis, para evitar que un inocente muera", enfatizó. El especialista indicó que en Panamá la rabia urbana, trasmitida por los perros, ha estado controlada y desde hace varios años no se ha dado ningún episodio grave.
El jefe de la estación de Cuarentena del MIDA negó que las mascotas estén siendo devueltas a sus propietarios con signos de maltrato o de mala atención, pues éstas pasan escasas horas bajo la custodia de los funcionarios públicos.
Erick De la Cruz dijo que con anterioridad, para recibir a los animales que llegan en vuelos nocturnos, se dispuso que un funcionario de Salud y otro del MIDA estuviera en el aeropuerto para recibirlos, pero esto implicaba que el propietario de mascota debía que pagar esos servicios por tratarse de horas no laborables. Pero, esto generó una serie de denuncias de parte de personas que consideraban esto un "negociado".
Pero, luego de una investigación se aclaró que estos funcionarios tenían derecho a recibir una remuneración, porque tenían que ir hasta el aeropuerto a horas no laborables, pero el cobro se suspendió.
Por ello, ahora las mascotas que llegan en vuelos nocturnos tienen que guardar cuarentena en el pequeño retén hasta el día siguiente, cuando son traspasadas a Salud, que otorga la cuarentena domiciliaria.
"Por eso es difícil pensar que propietarios se quejen de la atención que reciben sus mascotas", indicó. Para el funcionario, lo que puede ocurrir es que generalmente se trata de animales de compañía y al darse una separación, tanto el amo como la mascota sufren al separase uno del otro.
Afirmó que si hay quejas, éstas pudieran estar orientadas a desprestigiar a las instituciones buscando algún beneficio, que sería llevarse las mascotas sin tener que pagar nada al Estado por su vigilancia y custodia.
Durante dos semanas El Panamá América intentó obtener una entrevista en el Ministerio de Salud, pero los esfuerzos no dieron frutos, a pesar de que el director general de Salud, Esteban Morales, dio instrucciones a directivos del Departamento de Protección de Alimentos para que hablaran sobre el tema.