El director de la Policía, Rolando Mirones, aseguró ayer que del arma del ladrón fue que provino la bala que mató a Ligia Elena Sinistierra Morales, quien recibió un tiro durante una balacera entre uniformados y un asaltante.
El atracador respondía al nombre de Christopher Alleyne Yard.
Sin embargo, la Policía Técnica Judicial (PTJ) todavía no culmina las pruebas de balística que darán aval a las palabras del director Mirones.
Panamá América volvió ayer al área del suceso, y mediante declaración de testigos reconstruyó lo ocurrido: todo apunta a que fue el delincuente quien, por disparar contra el policía, que le dio la voz de alto, impactó a Ligia en la cara.
El esposo de la occisa, William Samaniego, prefirió no dar declaraciones sobre los hechos, y se limitó a decir con dolor que la vida de lo que queda de su familia ya no es la misma.
Fue la propia Policía la que le comunicó a Samaniego la terrible noticia.
Rubén Ibarra, despachador de la gasolinera que fue asaltada por Alleyne Yard, narró que sintió amenazada su vida pero, aún así, tomó la decisión de perseguir al ladrón, lanzándole piedras, con la intención de detenerlo.