Si le preguntan a los hijos si sus padres prefieren más a uno en particular, casi todos contestan que sí.
La respuesta de los padres es otra: dicen que a todos los quieren por igual.
La personalidad, los rasgos físicos, los intereses, el carácter, o el simple hecho de ser el mayor de los hijos pueden ser las razones por las que los padres se sienten más apegados con un hijo en especial.
Lo grave de estas diferenciaciones es que, para los hijos que no se sienten preferidos, lo evidente no es que sus padres aman más a otro, sino que a ellos los aman menos.
Según los especialistas, mucho tiene que ver la "química" que se manifiesta de manera abstracta. Sea como sea, hay que tener cuidado.