A una semana del asesinato del cónsul general de Panamá en Guayaquil, Ecuador, Manuel José Ciérvide Lacayo, son más las interrogantes que las respuestas. Esto motivado quizás porque aún no se logra la detención del principal sospecho del lamentable hecho.
La diligencia de reconocimiento prevista para ayer y que debió realizar el principal testigo del homicidio, Franklin Cabrera, fue pospuesta sin que las autoridades precisaran detalles, aunque se informó que la acción podría desarrollarse hoy en horas de la mañana.
Cabrera, quien fue herido en una pierna justo antes de que asesinaran al cónsul, deberá identificar a uno de responsables del hecho, un sujeto de apellido Hings, quien fue detenido la semana pasada durante un operativo que desarrolló el bloque de búsqueda de la Policía Nacional y la Policía Técnica Judicial (PTJ).
Desde ayer el expediente del caso Ciérvide pasó a mano de la Fiscalía Auxiliar, a la que corresponderá dar continuidad a las investigaciones, que hasta el momento siguen muy entramadas.
Familiares, amigos y miembros del Gobierno, incluyendo a la presidenta Mireya Moscoso, dieron ayer el último adiós a Manuel Ciérvide, quien hasta el momento de su muerte se desempeñó como miembro del cuerpo diplomático de Panamá.
Las honras fúnebres se llevaron a cabo en la Iglesia Cristo Rey a las 11:00 de la mañana y posteriormente los restos cremados del occiso fueron trasladados a la cripta de la familia Ciérvide, ubicada en la Basílica Menor de Don Bosco.
La presidenta Moscoso, estrecha amiga del cónsul, decidió en todo momento no emitir declaraciones durante la ceremonia, mientras que la vicecanciller Nivia Rossana Castrellón, solicitó a las autoridades esclarecer las razones del lamentable suceso.