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Mitad de las detenidas pagan por delitos relacionados con drogas

Para el ex procurador Rogelio Cruz esta realidad se debe a la descomposición social existente mientras que la Iglesia no las justifica, pero destaca que la mayoría que cometió ese delito fue por necesidad.


La mitad de las mujeres que se encuentran privadas de libertad en las cárceles panameñas fueron detenidas por estar relacionadas con delitos con drogas.

Esta situación es presentada en el libro Mujer, Justicia y Perspectiva de Género, elaborado por la abogada Haydée Méndez Illueca, y patrocinado por el Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá.

La investigación revela que un 52.3% de las reclusas en las cárceles está sindicada por delitos relacionados con droga, seguidamente de los delitos contra el patrimonio con un 24.9%, y delitos contra la vida con un 9.2%.

 

En el libro Mujer, Justicia y Perspectiva de Género, explica que la situación de pobreza y falta de oportunidades que viven las mujeres es lo que las lleva a cometer actos ilícitos.

Un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el año 2005-2006, revela que la tasa de participación femenina fue de 37.2, mientras que la masculina fue de 67.9.

El ingreso de paridad del poder adquisitivo (PPA) percibido por los hombre en dólares fue de 9,069 y por las mujeres fue de 4,597.

 

Esto refleja que las mujeres tienen una tendencia a obtener salarios bajos.

Para el abogado y ex procurador general de la Nación, Rogelio Cruz, la situación de que en las cárceles panameñas la mitad de las reclusas están sindicadas por casos de drogas, se debe a una descomposición social.

Todo se debe, según el ex procurador Cruz, a que en muchos hogares las mujeres deben jugar un rol de padre y madre, que las obliga a buscar un sustento para sus hijos.

 

"Las mujeres buscan en la venta de drogas una salida rápida para obtener dinero, por lo cual existe un gran porcentaje de mujeres detenidas con estos cargos", señaló el abogado Cruz.

Según Cruz, el problema radica en que el Estado debe proporcionar trabajos seguros a las mujeres que viven en una situación de pobreza.

Esta misma posición es compartida por el sacerdote Rosendo Torres, quien considera que estas mujeres deben ser sometidas a una resocialización.

 

"Considero que la acción de vender o traficar droga no es buena, pero quizás este porcentaje de mujeres lo hicieron por necesidad", dijo el sacerdote.

Afirmó que la única solución de evitar que más mujeres caigan en esta situación, es que el Estado y la sociedad brinden más plazas de trabajo.

Considera que esta situación no se arregla con leyes ni policías, sino con un cambio personal que debe tener la misma mujer.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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