La gobernadora de Panamá, Irlena Brown, opinó ayer que el partido MOLIRENA debe ser consecuente con su postura y mantenerse aliado con el arnulfismo para las próximas elecciones.
Rechazó de manera categórica que en la actualidad haya representantes del MOLIRENA que estén conversando con Guillermo Endara, cuya candidatura presidencial es apoyada por el Partido Solidaridad.
Brown dijo que ella forma parte del MOLIRENA y no está conversando con Endara ni con ninguno de sus representantes la posibilidad de que este partido se sume al apoyo de su candidatura y tampoco conoce que haya alguien que lo esté haciendo de manera oficial.
Añadió que en los últimos años se ha demostrado que existe una "fórmula ganadora" entre el MOLIRENA y el arnulfismo, razón por la cual considera que deben mantenerse aliados para la próxima campaña electoral.
222 La funcionaria aseguró que el MOLIRENA fue el "cerebro" durante el gobierno del ex presidente Guillermo Endara, hoy aspirante a la presidencia de la República.
No obstante, señaló que durante el gobierno de Endara, el MOLIRENA fue el "cerebro", mientras que con el gobierno de Mireya Moscoso, también han hecho una buena presentación, razón por la cual deben mantenerse aliados.
Sin embargo, la gobernadora no descartó la posibilidad de que el partido vaya separado para las próximas elecciones y que algunos miembros apoyen la candidatura presidencial de Endara y otros lo hagan con el candidato del Partido Arnulfista (PA).
Afirmó que con las situaciones que se han vivido en los últimos meses en el MOLIRENA se ha demostrado que no se puede tener un control total sobre cada ciudadano o miembro de este colectivo político para el momento en que se vaya a tomar una decisión.
La privatización de los servicios estudiantiles significa en la práctica disminuir los ingresos de la propia universidad. Una visita al centro de fotocopiado de la Biblioteca Simón Bolívar refleja el cierre del centro que era administrado por la universidad. Según declaró el personal de la propia biblioteca "tuvieron que cerrar el local ante la fuerte competencia que hacen los centenares de fotocopiadoras dispersas por toda la universidad y cuyas copias se ofrecen a tres y hasta dos centavos".
El profesor Olmedo García indicó que la situación es el resultado de la Ley 6 que se impuso a partir de la década de 1990, cuyo modelo es dirigido solamente a la corporación del clientelismo electoral y no resuelve el problema académico. A partir de esa ley, el movimiento estudiantil construyó sus propias estructuras para sobrevivir sobre la base del favoritismo electoral y las autoridades elegidas sabían que tenían que favorecerlos de esa manera. Se refleja el deterioro de la infraestructura universitaria y el gasto excesivo de luz, agua, teléfono y aseo; la universidad deja de percibir por efecto de esos subsidios cerca de medio millón a un millón de balboas. La pugna sigue siendo el debate del corporativismo del voto electoral ponderado: los estudiantes saben que tienen el 25% del voto electoral que son las concesiones de los kioscos y de las fotocopiadoras. Un gran sector del movimiento estudiantil se ha ido alienando y se ve huérfano de esa gran movilización académica, cultural e ideológica que en otras épocas caracterizó a la Universidad de Panamá.
En opinión del Decano de Administración Pública, el profesor Fidel Palacios, el funcionamiento de los kioscos y fotocopiadoras se ha realizado en forma desordenada y es competencia de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles. Explicó que no se retribuyen a la universidad los costos de energía eléctrica, ni agua que implican esos negocios. La actividad ha proliferado debido a la precaria capacidad de respuesta que tiene tanto la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles como la propia universidad para apoyar las actividades estudiantiles. Las asociaciones se basan en esta situación para generar sus negocios . " Soy uno de los principales críticos en la universidad de ese sistema y he solicitado al Consejo Académico que se ponga un alto", indicó Palacios.
Los estudiantes ven en estos negocios su forma de vivir. Hay dirigentes que tienen hasta 15 años en la universidad y no se gradúan porque han logrado montar su propio negocio y ven a la universidad como una vaca que pueden ordeñar de forma permanente.
Según Palacios, el origen de tal anomalía proviene desde la administración de Ceferino Sánchez; con la administración del rector Julio Vallarino se trata de que se inscriban los negocios en la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles. Sin embargo admitió que no ha sido posible sacar de los negocios a los estudiantes que tienen tanto tiempo de administrarlos, porque argumentan que son conquistas. Explicó que debido a la pérdida de las elecciones del grupo del Movimiento de Avanzada Nacionalista ( MAN) se prevé que puedan surgir problemas debido a que hay que traspasar el control del kiosco de la Facultad.
Viola de González, directora de Vida y Motivación Estudiantil de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles, indicó que desde hace muchos años regulan a las asociaciones estudiantiles a través de un reglamento de asociaciones o centros de estudiantes vigente desde 1978 se establece en su artículo 2 que, a través de la Dirección de Asuntos Estudiantiles en concordancia con los decanos, dotará de locales a las mencionadas Asociaciones y Centros de Facultad en aquellos casos en que las facilidades físicas así lo permitan sin afectar el normal funcionamiento de la actividad docente, administrativa y de investigación". Se necesita una reforma de dichos reglamentos y no se han concretizado porque hay resistencia a los cambios, aclaró González. Reconoció que muchos locales se han remodelado por las propias dirigencias estudiantiles y el problema se origina debido a que el presupuesto de la universidad se redujo y no es posible brindar algunos beneficios. Admitió que las asociaciones no pagan a la universidad ninguna suma en concepto de consumo de luz, agua y teléfono. González indicó que la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles trabaja con la autorización de los decanos y reconoció que es complejo controlar a más de 54 asociaciones estudiantiles de la Universidad de Panamá, en todas las provincias del país.
El profesor Eduardo Flores, Decano de la Facultad de Ciencias Naturales Exactas y Tecnología, indicó que hay grupos estudiantiles muy responsables. Sin embargo, hay otros que son herederos de una tradición clientelista polítiquera que se trata de eliminar. Destacó que su facultad presentó al Consejo Académico hace un año, una propuesta para que a todos los negocios se les colocara un medidor de luz y la medida fue recriminada por ciertos sectores estudiantiles y reconocida por otros. Aclaró que existen grupos que tratan de aprovecharse de la universidad y otros que sí la respetan y valoran. Explicó que la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles es la instancia que regula la adjudicación de locales a las agrupaciones estudiantiles.
Flores se mostró orgulloso de varios logros de la Universidad de Panamá en materia de investigación científica y desempeño académico, el rostro auténtico de los universitarios, aseguró.