En el orden de la fe está la llegada del cristianismo a nuestra tierra, cuando Santa María La Antigua llega en el cuarto viaje y Colón decide cambiar el nombre del Río a Belén, además de construirse el primer poblado de tierra firme: Santa María de Belén.
El religioso indicó que la fe cristiana llega a todo el continente precisamente traída por Santa María de Belén y esa predicación se cristaliza 10 años después con la primera Diócesis de Tierra Firme y poco después viene el Nazareno a reforzarla.
Para Ariz esa primera llegada o elección de Dios de escoger la tierra panameña, "de crear en nosotros la tienda de campaña hace 500 años es relevante, pero no se le ha dado la importancia".
Otro hecho importante es el encuentro del Cacique Quibián con Cristóbal Colón, que inicia con relaciones amistosas, pero cuando se da cuenta que Colón, quiere permanecer definitivamente en tierra panameña le declara la guerra hasta hacer que se regrese a España. Este es el primer grito de independencia de todo el continente y Panamá es el último que logra la separación.
Expresó que aunque no le dan la importancia que se merecen estos hechos, en Colón van inaugurar el próximo 5 de Noviembre el monumento a Quibián del cual ya está construido el pedestal frente a la estatua de Cristóbal Colón.
Tras esta acción viene al país la Comisión Interamericana de Paz, logrando reestablecer la tranquilidad y trata de mediar ante los dos gobiernos para lograr una solución justa y honorable, pero este propósito no alcanza.
Fracasada la mediación y de regreso a Washington, el presidente Chiari convoca al licenciado Miguel J. Moreno, su adversario político en ese momento, quien había sido postulado candidato a la presidencia de la República en el mes de diciembre de 1963 por el Partido Reformista Nacional.
La tragedia del 9 de enero borró todas las líneas divisorias entre los panameños y las diferencias personales.
Comenta que el presidente Chiari en ese entonces le dice: "Nuestras diferencias políticas no deben interferir en este caso, por lo que le solicito su cooperación". Moreno, en total acuerdo con el presidente de que las posiciones políticas no están por encima del problema nacional, acepta la propuesta y es nombrado embajador de Panamá ante la OEA.
Sale para Washington el 20 de enero con instrucciones muy precisas: continuar las gestiones con la Comisión Interamericana de Paz, manifestarle a la comisión y al gobierno de Estados Unidos que Panamá no está dispuesto a reestablecer las relaciones diplomáticas hasta tanto no se comprometiera de manera formal a sentarse en la mesa para negociar un nuevo tratado que eliminara las causas de conflictos entre los dos países.
La principal causa estaba en el tratado de 1903, el primero que negoció Panamá para la construcción del Canal, un acuerdo muy injusto para Panamá, que Estados Unidos se había negado siempre a derogar.
Al no lograr Panamá obtener a través de la Comisión Interamericana de Paz el compromiso formal de negociar, Miguel J. Moreno recurre al Organo de Consulta a sustentar el cargo de agresión, el 31 de enero de 1964, en una sesión de la OEA. Moreno, conocido cariñosamente como "Mike", en un discurso expone la posición de Panamá en los siguientes términos: "Hemos sido agredidos por Estados Unidos sin que mediara provocación alguna de nuestro país. Hasta ahora Panamá se había limitado a emparchar el (Tratado) Hay-Bunau Varilla... esa etapa ya terminó violentamente. Ya no nos conformamos con reformitas, pues el 9 de enero creó una situación nueva que nos exige ir a la raíz del problema para resolverlo también de raíz. No restableceremos relaciones diplomáticas hasta que no haya un compromiso público a negociar un nuevo tratado”. Tras ello sobreviene una batalla diplomática a través del Organo de Consulta de la OEA, que culminó con lo que se conoce como la "Declaración Conjunta Moreno-Bunker" con la que los dos gobiernos acuerdan iniciar los procedimientos para lograr un nuevo tratado en el que no hubiese normas de conflicto. Esta declaración acaba con la política revisionista, pues EU sólo aceptaba sentarse a discutir la interpretación y la aplicación de los tratados y no a subrogarlos. Después de esta declaración se inician los procedimientos que culminan después el 7 de septiembre de 1977 con el Tratado Torrijos-Carter, con cuya aplicación se le revierten todas las tierras y mejoras de la Zona del Canal y Panamá asume la plena administración de la vía acuática.
Miguel J. Moreno, autor de la obra "MISIÓN A WASHINGTON, 17 de enero - 3 de abril de 1964", es un destacado ciudadano panameño nacido el 3 de abril de 1914, que ha dedicado gran parte de su vida a la defensa y el engrandecimiento de nuestro país como nación soberana.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio La Salle de Panamá, donde se gradúa de Perito Mercantil y Bachiller en Ciencias y Letras, y posteriormente estudia Derecho en el Washington College of Law (American University), donde obtiene el título de licenciado en Derecho (Bachelor of Law). Es miembro destacado de la Academia Panameña de Derecho Internacional, y socio fundador de la firma de abogados "Moreno y Fábrega".
Como hombre público ha desempeñado en importantes posiciones entre las que podemos destacar:
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Adjunto y Secretario de la Embajada de Panamá en Washington, D.C., 1936-1940.
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Asesor legal del Ministerio de Relaciones Exteriores entre 1955-1958.
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Delegado de Panamá a la Conferencia Interamericana sobre los Problemas de Guerra y Paz, Chapultepec, México 1945.
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Delegado a las sesiones Sexta y Décima de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, París, 1951 y New York 1955.
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Ministro de Relaciones Exteriores de mayo de 1958 a octubre de 1960.
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Embajador representante de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1964 y embajador extraordinario y plenipotenciario ante el gobierno de Estados Unidos de América, 1964.
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Presidente del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores entre 1989 y 1990 y miembro del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya desde 1990 a la fecha.