Washington.- Un extensa colección de vídeos secretos que supuestamente comprometen a importantes figuras políticas peruanas surge ahora como una posible razón por la cual la Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Estados Unidos habrían presionado para que Panamá le otorgue asilo político a Vladimiro Montesinos y evite su regreso al Perú.
Ya la prensa peruana había mencionado el supuesto "archivo secreto" que Montesinos armó durante los diez años en que encabezaba el Servicio de Inteligencia Militar (SIN), pero ayer The Washington Post precisó que, según fuentes diplomáticas, Montesinos "amenazó con revelar 3,500 vídeos que desacreditarían a un gran número de líderes peruanos".
"Montesinos insiste en obtener asilo incondicional en Panamá a cambio de su discreción," según Nora Boustany, la columnista diplomática del Post.
"Esto se llama chantaje, lisa y llanamente," reaccionó en entrevista con El Panamá América un embajador familiarizado con las gestiones del secretario general de la OEA, César Gaviria, y del departamento de Estado para lograr que Panamá asile al turbio ex-asesor del presidente Alberto Fujimori.
Con la escueta información oficial que rodea la imprevista visita del presidente peruano a esta capital, no se supo si el tema surgió ayer en la entrevista que tuvo con la secretaria de Estado, Madeleine Albright.
Sin embargo se pudo confirmar que la versión del "chantaje" fue mencionada durante la entrevista de Fujimori con Gaviria y aludida también en la reunión "informal" que éste realizó el jueves en la mañana con los miembros del Consejo Permanente de la OEA. "Informal" es el eufimismo que usa la OEA para evitar la asistencia de la prensa.
Lo que tiene de irónico el supuesto archivo de vídeos es que como en el cuento del "cazador cazado" al propio Montesinos se le derrumba su carrera cuando se hace público, supuestamente a través de un militar desafecto, un vídeo en que el asesor de Fujimori es sorprendido entregándole una suma de dinero a un político de oposición con el supuesto propósito de sobornarlo.
Informes que El Panamá América obtuvo de fuentes diplomáticas sobre la reunión de Gaviria con los miembros del Consejo, revelaron que éste insistió que existe un gran descontento dentro de las fuerzas armadas peruanas "por causa de la incertidumbre en que ha quedado la petición de asilo que Montesinos solicitó al gobierno panameño."
Se supo también que mientras se reunían los embajadores circuló una información proveniente de Madrid de que el canciller español Josep Pique estaría gestionando con las autoridades de Marruecos la posibilidad de que éstas le dieran asilo a Montesinos.
La reacción de varios embajadores entrevistados por este corresponsal revelaron las mismas divisiones que se han creado dentro del propio gobierno de Estados Unidos en su afán de lograr que Gaviria ayudara a coordinar la salida de Montesinos a Panamá, así como la actitud que se debe adoptar hacia el acorralado presidente de Perú.
"Tengo mis dudas de lo grave que puede estar la situación," confió un embajador. "Si fuera tan grave Fujimori no se hubiera aventurado a salir del país, estaría encerrado en su oficina tratando de manejar la situación con la astucia que siempre ha demostrado. Además, su salida coincidió con un comunicado de los militares desmintiendo al congresista que dijo que se preparaba un golpe".
"Esta situación es un poco inusual, para decir lo menos," señaló otro diplomático que también pidió que no se mencionara su nombre.
"Falta que invoquemos la Resolución 1080 para salvar a Fujimori," ironizó refiriéndose a la resolución de la OEA aprobada en 1991, que autoriza al secretario general a convocar una reunión urgente de cancilleres si un gobierno constitucional está amenazado por un golpe de estado.
Por su parte, Gaviria y el gobierno de Estados Unidos, consideran que la salida de Montesinos allanó el camino para insistir que Fujimori cumpla el compromiso contraído con la OEA de desactivar el SIN y llamar a nuevas elecciones sin la participación del acorralado presidente.
Pero otros embajadores calificaron el operativo para presionar a Panamá, coordinado por Gaviria, de "poco elegante", reconociendo que éste creó problemas políticos internos adicionales a la presidenta Mireya Mocoso, en un momento en que las encuestas indican que ha perdido popularidad durante su primer año de gobierno.
El nuevo representante permanente de Panamá ante la OEA, Juan M. Castulovich, se negó a comentar sobre el particular.
"La reunión con Gaviria fue reservada", fue su categórica respuesta a la solicitud del corresponsal.
Otros embajadores fueron menos lacónicos, con tal de poder permanecer en el anonimato.
Preguntado por qué los países se empeñaron en que Montesinos se albergara en Panamá y no en países más grandes, un diplomático sudamericano respondió con todo candor: "Me dijeron que hay una tradición de enviar políticos indeseables a ese país".
Tanto el hecho del viaje como su estilo imprevisible, recuerda cuando en 1992 Fujimori se apersonó a las Bahamas tomando de sorpresa a la Asamblea General en el momento en que se aprestaba a aplicar sanciones a su gobierno por haber violado la constitución al cerrar el Congreso y remover a tres miembros de la Suprema Corte.
Con la promesa de llamar a nuevas elecciones parlamentarias logró salvarse de las sanciones de la OEA, reunida en las Bahamas, lo que fue recordado por el novelista peruano Mario Vargas Llosa hace pocos días cuando calificó de "pobre" y "mediocre" la política de la OEA hacia su país.
Por cierto, hay una gran diferencia entre la visita a las Bahamas, cuando estaba en la cúspide de su poder, y la que realiza a Washington, ahora cuando está contra las cuerdas.