Nación

Montesinos y las nuevas diferencias entre Panamá y Estados Unidos


Washington.- El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el expresidente colombiano César Gaviria, continúa insistiendo para que Panamá otorgue asilo político a Vladimiro Montesinos, aparentemente sin reparar en los problemas políticos que enfrenta el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, tanto a nivel nacional como internacional, según los observadores diplomáticos.
La solicitud, inicialmente presentada al gobierno de Panamá por Estados Unidos, se produce en un momento en que han surgido nuevas dificultades en las relaciones bilaterales entre Washington y Panamá por lo cual cualquier decisión sobre el controvertido ex-jefe de inteligencia militar peruano podría solo añadir más leña al fuego.
Gaviria, en una entrevista publicada ayer por el matutino bogotano El Tiempo, hizo un nuevo llamado a Panamá para que conceda asilo político al ex-asesor del presidente Alberto Fujimori, que considera como el "principal escollo para el retorno de la democracia al Perú", añadiendo de que no se podía descartar la posibilidad de un golpe militar.
Sin embargo, una encuesta realizada en Perú por la empresa Datum Internacional indica que el 93 por ciento de los peruanos desaprueban al ex-asesor de Fujimori, el matutino El Comercio de Lima informó ayer, reforzando las dudas sobre la tesis que el ejército se apoderaría del poder si Montesinos no obtiene asilo.
En la entrevista con el prestigioso matutino, Gaviria reiteró que fue Estados Unidos que inició el trámite del asilo de Montesinos ante Panamá, tal como lo había expuesto en una rueda de prensa el pasado jueves.
Efectivamente, se supo que por lo menos cuatro altos funcionarios del departamento de Estado y la Casa Blanca hicieron numerosas representaciones ante la presidenta Moscoso, el canciller José Miguel Alemán, y el embajador Guillermo Ford, para que se revoque la decisión del Consejo de Ministros que inicialmente rechazó la peticion de asilo.
En tanto, se incrementan rumores que el canciller de Canadá, Lloyd Axworthy, estuvo en desacuerdo con el pedido de asilo, lo que apuntaría a una divergencia de criterio con Gaviria, ya que éste comparte con el canciller la responsabilidad de conducir el diálogo de la OEA con las autoridades para restaurar el proceso democrático en el país andino, según una resolución de la Asamblea General aceptada por Perú.
"De cualquier manera, este es un momento eminentemente inoportuno para poner a Panamá en esta situación", expresó una fuente experta en la materia que pidió permanecer anónima.
"Panamá está reclamando la remoción de las listas negras por el lavado de dinero y una serie de otras difíciles situaciones que han surgido en las relaciones entre los dos países," añadió. "Entonces si Panamá niega el asilo y Estados Unidos le niega ayuda en estas gestiones parecería una revancha, y si accede crearía la impresión de un pago político".
Una de las "otras difíciles situaciones" que podrían crearse salió a relucir en estos días cuando un diplomático estadounidense reveló a este corresponsal que "podrían haber dificultades" para que Panamá obtuviera los beneficios de una nueva legislación extendiendo los beneficios de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, creada para que los países de Centroamérica y del Caribe gocen de concesiones comerciales en el mercado de Estados Unidos similares a los que tiene México gracias al Tratado de Libre Comrcio, conocido como NAFTA.
Estas fuentes señalaron que estos temas están pendientes para ser tratados cuando el embajador de Panamá, Guillermo Ford, se reúna mañana con el secretario adjunto de Estado Peter Romero. Una reunión que tenían programada para la semana pasada fue potergada sin mayor explicación.
Por otro lado, dentro del espectro político panameño se han alzado varias protestas por la manera en que tanto el gobierno estadounidense como Gaviria concentraron sus esfuerzos por enviar a Montesinos a Panamá, reforzando así la imagen creada décadas atrás de que la república ístmica es un fácil receptáculo de personas indeseables.
Preguntado exactamente cuál fue el argumento del presidente Fujimori en la reunión que ambos sostuvieron el pasado viernes a la tarde, el funcionario señaló: "Fujimori reconoció que era sumamente importante resolver este problema porque ha habido presión militar".
Gaviria, al igual que la secretaria de Estado Madeleine Albright, defiende la tesis del golpe de Estado, que el célebre novelista Mario Vargas Llosa ha desdeñado calificándolo de "paparruchada", a la vez que círculos diplomáticos aquí también tratan con profundo escepticismo el tema.
Cuestionado por Sergio Gómez Maseri, el corresponsal de El Tiempo, si efectivamente creía en los rumores de un golpe, el secretario general respondió: "La suspensión de Montesinos generó una situación que es imposible esconder. Una situación que afecta la estabilidad política del país y pone en riesgo la democracia en Perú. Es claro que esas amenazas están allí."
Vargas Llosa descartó esta interpretación señalando que "semejante explicación presupone una ceguera extraordinaria sobre la verdadera situación peruana".


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101 años de Panamá América

 
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