Miles de panameños pueden estar en riesgo de morir casi instantáneamente, si son afectados con el letal químico VX, dejado presuntamente en Panamá por el Ejército de Estados Unidos (EU), tras realizar algunas pruebas militares entre 1964 y 1968, informó ayer el escritor y pacifista John Lindsay-Poland.
Lindsay-Poland, autor del libro "Emperadores de la Jungla", quien es parte del Movimiento de Reconciliación Grupo Pacifista y Ecuménico de Estados Unidos, investigó para la elaboración de este documento, la historia de la presencia militar de EU en Panamá desde el Siglo XIX hasta el siglo XX, incluyendo la historia de las armas químicas y el intento de construir un canal a nivel por Darién, utilizando explosiones nucleares.
En su investigación, Lindsay-Poland descubrió que en los años 60 el Ejército de EU probó unos agentes neurotóxicos, muchos de ellos más peligrosos que los gases mostaza y sarín, como fue el agente VX. Sólo 5 miligramos de este agente puesto en la piel, sería una dosis letal.
Informó que en 1964 EU envió a Panamá 3 toneladas de este químico en minas de VX, de las que media tonelada, entre ellas, 24 minas fueron probadas en la playa de Veracruz y las restantes se desecharon al mar en 1968, cerca de Azuero en barriles de concreto.
Explicó que lo que no se sabe aún es dónde están las minas de VX restantes, es decir, 2.5 toneladas que pueden estar enterradas en la ex zona del Canal.
Indicó que el peligro ante la posible presencia de este agente y otros químicos es muy grande, porque la excavación de estas tierras para el desarrollo de proyectos, pueden dejarlas al descubierto y provocarle la muerte a quienes se expongan a ella.
De ocurrir, sostuvo, podría registrarse una tragedia, que es prevenible si se ubica dónde están enterrados estas minas. "Si se quiebra una munición de ese tipo, la gente que está alrededor puede morir de forma casi instantánea. La toxicidad dura casi una semana", advirtió.
Manifestó que con instrumentos del Centro de Pruebas Tropicales, con los que se pueden identificar los posibles sitios donde se enterraron esas minas.
Incluso, aseguró, existe un documento de EU que ha sido solicitado por Panamá y por él en su investigación, sobre sitios sospechosos de entierros de armas químicas aquí, pero nunca han sido divulgados.
El escritor Lindsay-Poland basa sus aseveraciones en documentación oficial desclasificada por el propio Ejército de EU, de los archivos nacionales de esa nación y de los testimonios de los participantes (soldados y civiles) en las pruebas de armas químicas y otras actividades militares en Panamá.
En su obra, que será presentada mañana a las 9:00 de la mañana en el Auditorio del ICASE en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, Lindsay-Poland da a conocer el encubrimiento del daño ambiental que habían dejado las actividades militares de EU, cuando se retiraban del país y cómo ellos intentaron desconocer su obligación de limpiar y descontaminar lo que habían ensuciado.