Los presidentes de Taiwán, Chen Shui-bian, y Panamá, Mireya Moscoso, reafirmaron ayer la solidez de los lazos bilaterales y expresaron el deseo de estrechar las relaciones.
Chen recibió a Moscoso, al comienzo de su visita oficial a Taiwán, con las prescritas salvas de honor y expresó su deseo de que un mayor conocimiento mutuo impulse lazos más estrechos y sólidos entre Taipei y Panamá.
En su respuesta, Moscoso destacó la importancia de esta visita, a inicios de un nuevo milenio, en la ceremonia de recepción celebrada en la plaza del Monumento al Generalísimo Chiang Kai-shek de Taipei.
El viaje de la presidenta panameña se produce después de varios aplazamientos y de una visita a China, en 1999, del actual vicepresidente de Panamá, Arturo Vallarino, que desencadenó el temor en Taipei de que Pekín le arrebatase un importante aliado diplomático.
Durante el viaje, como es habitual en las visitas de este tipo, se pondrán los últimos detalles en los programas de ayuda y cooperación de Taiwán.
Funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán reconocieron que la isla estudia la concesión de una ayuda de 30 millones de dólares a Panamá, aunque los detalles aún no están concretados.
Moscoso es la primera gobernante que visita Taiwán desde la investidura de Chen, el 20 de mayo, en una ceremonia que puso fin a 55 años de gobiernos del Partido Kuomintang y marcó la primera transición pacífica del poder a otro partido en la historia china.
La presidenta panameña llegó acompañada por su titular de Asuntos Exteriores, José Miguel Alemán, otros ministros y altos cargos, y se entrevistará con las más altas autoridades políticas de la isla.
Esta es la segunda visita de Moscoso a Taiwán, ya que en agosto de 1993 estuvo en calidad de presidenta del Partido Arnulfista.
Panamá es uno de los 14 países de América Latina y el Caribe que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán y no con China, y debido a la gran importancia de su canal tanto Pekín como Taipei se disputan su apoyo diplomático.