La presidenta de la República, Mireya Moscoso, se ha acostumbrado a prácticas dictatoriales imponiendo el dedo y sus caprichos en contra de la gran mayoría, aseguró ayer el precandidato presidencial por el Partido Cambio Democrático (CD), Ricardo Martinelli.
Las declaraciones de Martinelli se producen tras las disputas internas dentro del gobernante Partido Arnulfista (PA) que han llevado a los también precandidatos presidenciales Marco Ameglio y Víctor Juliao, a denunciar un manejo irregular en los procesos previos a la convención del partido.
Aunque enfatizó que este es un problema interno del PA, Martinelli señaló que no es menos cierto que los Ameglio y Juliao tienen la razón de estar molestos por la forma con que el "dedo presidencial" está dando al traste con lo que se esperaba fuera una manifestación democrática en su convención nacional.
"Creo que el pueblo comparte la posición de Ameglio y Juliao, ya que éstos han sido utilizados por la cúpula del Partido Arnulfista, que ahora hace uso del dedo presidencial que todo el pueblo panameño combatió en el pasado y que hoy se utiliza sin el menor respeto de los propios arnulfistas y de sus precandidatos", enfatizó. Sostuvo que la frustración de ambos precandidatos es entendible, ya que, según dijo, todo indica que la dirigencia arnulfista no ha cumplido su palabra.
Martinelli calificó al precandidato arnulfista José Miguel Alemán, respaldado por la mandataria, como el continuismo del gobierno arnulfista, que a su juicio, no tiene nada que ofrecer a la Nación.
Por otro lado, la Comisión Intereclesiástica de Justicia y Paz de Colombia solicitó a la CIDH la extensión de las medidas cautelares a los miembros del Centro de Investigación y Promoción de Derechos Humanos, a la Coordinadora Popular de los Derechos Humanos en Panamá (COPODEHUPA) y del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).
Liri Copete, colombiana proveniente de Cacarica, en Colombia y que tiene siete mese embarazo, es la única desplazada que llegará hoy a Boca de Cupe en Darién, adelantó un agente del cuerpo fronterizo de Panamá.
La joven, que estaba unida a un panameño residente en Boca de Cupe, fue trasladada con un grupo de 109 colombianos desplazados de Punusa a Cacarica, pero en la extradición improvisada dejaron a su menor con unos parientes en Boca de Cupe.