La mujer de quien Gabriel García Márquez se enamoró con la fuerza y candor de los amores de la infancia, murió a los 96 años.
El escritor la recordó en muchas de las páginas de sus libros donde perdura el aroma de sus sentimientos por la profesora que le enseñó a leer y a escribir. Hay constancias de ello en sus memorias "Vivir para contarla" y en otros libros como "El coronel no tiene quien le escriba".