El director de Servicios Médicos de la Caja de Seguro Social, Francisco Díaz Mérida, afirmó ayer que los trabajadores activos entre los 45 y 60 años de edad registran una tasa de mortalidad más elevada que el resto de los panameños.
Planteó que la tasa de mortalidad de los trabajadores activos es de 4.9 por mil habitantes, lo que representa 1.3 por ciento más que el resto de los panameños.
Indicó que las cifras de mortalidad son más elevadas en la clase laboral activa por las condiciones adversas de los trabajos, ya que en el resto de los panameños es de 4.3 por mil habitantes.
Añadió que los trabajadores hacen más uso de las pensiones por el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte que por Riesgo Profesionales, porque esta última sólo les brinda el 60% del salario.
"La invalidez le cuesta a la Caja B/.53.1 millones en 1999 y los riesgos profesionales B/.13.4 millones, mientras que la enfermedad común B/.4 millones a nivel de incapacidad temporal", detalló Díaz Mérida.
Explicó que al recibir una pensión por enfermedad puede llegar hasta el 75 ó 85 por ciento de su salario y no así con la de riesgo profesional.
Precisó que hay una visión economista y no integral del problema de parte de los obreros, porque al presentar estos índices no hay sustentación para aumentar la tasa del programa de Riesgo Profesional.
Dijo que el sistema de salud se basa en la atención a la enfermedad, la postergación de la tutela de la salud de los asegurados, una medicina biológica y la contención de costos.
"Hay un enorme subregistro y el que ve esto piensa que los trabajadores panameños se capacitan por enfermedades que no tienen que ver nada con el trabajo porque estos son muy pocos", recalcó Díaz Mérida.
Agregó que lo más importante es reducir el riesgo de las enfermedades y de muerte, porque la gente está falleciendo muy tempranamente.
Puntualizó que los costos elevados no es lo primordial porque hay que lograr que la gente se enferme menos.