Nación

Muerte de Emilio: ¿accidente o voluntad divina?


El día de clases para el niño Emilio De la Cruz, transcurrió normalmente el pasado viernes 18 de agosto, sin pensar que el destino le iba a jugar una mala pasada, que al final le costó la vida y con ello la esperanza de culminar sus estudios y convertirse en un hombre de bien en el mañana.
Emilio, un niño de 10 años de edad, a pocos minutos de salir de clases en el Colegio Sinaí de Samaria en San Miguelito, a las doce del medio día, perdió el equilibrio al tratar de cruzar junto a dos amiguitos, una calle por la cual atravesaba una fuerte corriente de agua debido al desbordamiento de una quebrada ocasionada por la fuerte lluvia que azotó en horas de la mañana diversos puntos de la ciudad capital.
Emilio, tras resbalar fue arrastrado por la corriente a lo largo del Río Palomo, sin la posibilidad de que un vecino que observó el suceso pudiera hacer algo más para salvarle la vida.
El niño estuvo desaparecido, y en ese lapso familiares, vecinos y amigos vivieron momentos de desesperación y angustia hasta que su cuerpo inerte aun con su uniforme de colegio, fue encontrado en horas de la mañana del siguiente día, avistado por unos obreros, en las cercanías del proyecto conocido como Costa del Este, a pocos metros de la Bahía de Panamá.
EL CAMINO EQUIVOCADO
De acuerdo con el maestro de Emilio, Armando Avila a cargo del V grado E del colegio, la muerte del niño se dio porque el destino lo quiso hacer así. "Esto pudo haber sucedido en la casa, o en el transcurso de cualquier diligencia, esta vez pasó al salir de la escuela".
"El, al salir de clases en lugar de dirigirse a su casa, tomó el camino equivocado", efectivamente Emilio con sus dos amigos se dirigían a otro lugar distinto al acostumbrado, una calle ubicada en la parte posterior de su escuela que estaba inundada por la fuerte corriente de agua que lo arrastró...allí se le vio a Emilio con vida por última vez.
SUS FAMILIARES Y AMIGOS
Para Prudencia De la Cruz Lorenzo, hermana mayor de Emilio, en la muerte de su hermano no hay que buscar culpables, ya que según dijo "todo esto es voluntad de Dios, ya que cuando el Señor decide llamarnos, en el momento que sea y en el lugar que sea, nosotros tenemos que ir. No es culpa de la gente, es más, muchos trataron de ayudarnos y mantenían la esperanza de que el niño estuviera bien, pero no sucedió así. Todo fue voluntad de Dios".
Prudencia, al conocer que algunos padres de familia culparon al maestro Avila de enviar a Emilio a casa, luego de la fuerte lluvia, dijo enfáticamente, "él no tiene culpa en nada de lo que pasó, él simplemente cumplió con su deber, dio sus clases, le dijo a los niños que no salieran, pero Emilio salió porque Dios lo llamó en ese momento. El maestro cumplió con su deber".
A pesar de la tragedia vivida por la familia De la Cruz al sufrir la pérdida de su familiar, Prudencia asegura haber atravesado momentos difíciles, junto a su padre Cristóbal De la Cruz y el resto de sus seres queridos. "Uno como humano siente un dolor muy grande, pero Dios nos ha dado mucha fortaleza por lo que ahora nos sentimos mucho mejor", dijo.
Emilio, nos cuentan su maestro y su hermana Prudencia, era un niño muy tranquilo, juguetón ayudaba mucho a sus compañeros de clases a hacer sus tareas, y era muy cooperador. "Iba muy bien en la escuela, aunque tenía sus defectos como todo infante...era muy buena persona", enfatiza Prudencia. Emilio estaba becado por sus buenas calificaciones.
Para uno de los amigos de Emilio, Isaac Mejía, la mala noticia le ocasionó tristeza. "El era mi mejor amigo, estaba muy triste, pero ahora me siento muy bien al saber que está con Dios allá arriba", enfatizó.
RECOMENDACIONES
Tanto el maestro Avila como Prudencia, recomiendan a toda la población estar pendientes y vigilantes de lo que hacen sus hijos, sobre todo en momentos de peligro.
Para Avila, aunque asegura que no hay que buscar culpables, quizá el principal factor de la muerte de Emilio fue la gran cantidad de basura que los pobladores tiran a las quebradas y ríos, lo que ocasionan su desbordamiento, poniendo en peligro la vida de muchas personas. "Eviten arrojar desperdicios en los lugares no indicados. Recomiendo además a todas las personas que cuando está lloviendo retengan a los niños en sus hogares para evitar accidentes".
A las autoridades Avila recomienda la construcción de muros de protección o barandas de seguridad no sólo en la que- brada en que cayó Emilio, sino en otras que pudiesen convertirse en una tram- pa de muerte. En el Río Palomo ase- gura Avila, en menos de cinco años han muerto cuatro niños, por lo que es necesario que la población y las autoridades asuman los correctivos para evitar más muertes.
A los estudiantes, Avila recomienda que cuando salgan de dar sus clases se dirijan directamente a sus hogares, ante cualquier tragedia similar que pueda ocurrir, y sobretodo "evitar desviarse del camino correcto a sus hogares que pueden muy bien llevarles a tomar un camino equivocado con consecuencias fatales".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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