Tras la muerte de un recluso en la cárcel La Joyita, en la mañana ayer, el director del Sistema Nacional Penitenciario, Ángel Calderón, negó que este hecho haya sido provocado por una desatención de salud dentro de ese penal.
Informes extraoficiales indican que el fallecido, presuntamente, participó de una huelga de hambre iniciada la semana pasada por él y otros reos, pero que su estado de salud se complicó el lunes sin que autoridad alguna le ofreciera ayuda.
Al respecto, Calderón desmintió las versiones de la falta de atención médica, aunque tampoco detalló qué sucedió con el convicto de 53 años.
El informe sobre las causas del deceso será comunicado esta misma semana. Un día antes de este suceso, el Sistema Penitenciario envió un comunicado en el que informó que “no existe reporte de supuestas huelgas de hambre en otros centros penitenciarios, salvo la protagonizada por los privados de libertad de la Cárcel Pública de David, Chiriquí, donde se mantiene la comunicación por parte de la dirección del centro y la mediación de la Defensoría del Pueblo”.