La muerte parece no descansar nunca, pasa día y noche en vela. Panamá no escapa de ella, ya que cada 24 horas ésta extingue la vida de 42 de sus habitantes.
La violencia, la inconsciencia de los conductores y la inclemencia de desastres naturales cobraron tres vidas diarias en el año 2007.
Causas.
Las principales causas de decesos en Panamá son por tumores malignos (1,104), seguido de accidentes de tránsito, violencia y desastres naturales (1,079), enfermedades cardiovasculares (655), y afecciones del corazón (623).
Así lo revelan informes del Ministerio de Salud, del Sistema Nacional de Protección Civil, de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) y la Dirección de Operaciones del Tránsito (DOT).
¿Cómo opera? La muerte se presenta de diversas formas: anticipada y repentina, ronda sin cesar.
Cada día causa dolor y pena a 39 familias por el deceso de sus seres queridos, quienes padecían alguna enfermedad grave.
Pero de alguna manera estaban avisados, tal vez ellos pudieron despedirse de los desafortunados.
Mientras que otras tres familias al día no corrieron con la misma suerte, pues sus familiares murieron súbitamente en accidentes de tránsito, desastres, o por violencia.
Lugares predilectos.
Aunque su sitio favorito es el hospital, la muerte pasa gran parte del día vigilante en las carreteras del país.
El año pasado todos los días se apoderaba de la vida de un individuo en este escenario.
Pero aunque los accidentes de tránsito causaron el perecimiento de 441 personas en el 2007, intentó sumar más víctimas, cuando estuvo presente silenciosa, pero atenta en 33 mil 261 accidentes de tránsito, según reportes de la (DOT).
Sus aliados.
La velocidad de los conductores, la ebriedad y el desapego a las normas de tránsito, son sus más preciadas tretas.
Ataca con mayor intensidad a los automovilistas en las carreteras más peligrosas, como la Boyd Rooselvelt, Ricardo J. Alfaro, Panamericana y la Interamericana, que conduce al interior del país.
Entre éstas y otras carreteras, casi acaba con la vida de 9 mil 378 personas, quienes resultaron heridas en estos eventos.
Víctimas.
Hace un mes Jean Claude Ferro de 45 años, por fin libró una ferrea batalla que durante tres meses tuvo con este cruel personaje, que casi lo suma a los 207 asesinatos reportados el primer semestre de este año por la DIJ.
Él permanecía recluido en el Hospital Santo Tomás tras una lesión con arma de fuego, que recibió en la espalda el pasado 15 de abril.
Todo ocurrió cuando junto a su esposa Elvia Ardines iba a estacionarse en una lavandería en Betania, cerca de su casa, pero un vehículo lo chocó por detrás.
Ferro se bajó del auto a ver lo que pasaba, pero fue herido por unos delincuentes que se proponían realizar un robo.
Ardines pasó meses de agonía cuando recibía tristes noticias de su esposo recluido en la sala de Cuidados Intensivos. Se arrepentía de vivir en Panamá, pues Ferro tenía menos de un año de estar en el país, que seleccionó por la seguridad.
Pese a las vicisitudes, Ferro sobrevivió, pero Cristina Pretel, de 19 años, y Yauri Espino, de 27, no gozaron de la misma suerte.
Pretel falleció el pasado 16 de mayo cerca de una abarrotería del sector dos de la 24 de Diciembre, en medio de un tiroteo entre pandillas.
Al parecer, una banda rival iba a buscar a su sobrino que la acompañaba. Ella llevaba en su vientre a una bebé de 6 meses, quien murió 24 horas más tarde.
La cuñada de la víctima contó a diarios locales, que Pretel se encontraba muy feliz con su embarazo, pues la epilepsia que padecía sólo le permitía dar a luz una vez en su vida.
Mientras que el 11 de junio pasado, Espino cayó en los brazos de la muerte tras meses de sufrir episodios de violencia doméstica con su pareja, en su residencia ubicada en Calle 25 El Chorrillo.
Ella dejó en la orfandad a dos niñas menores de edad, cuando su cónyuge le propinó un disparo en el pómulo derecho. Ella murió en el hospital.
La violencia doméstica cobró la vida de 48 mujeres durante el año 2007, informó el Ministerio de Desarrollo Social.