Nación

Muerte ronda parajes solitarios

Grupos criminales han convertido apartados caminos en cementerios improvisados para ejecutados.


T ienen características similares: son caminos de tierra solitarios, rodeados de enormes matorrales, en donde aparecen con frecuencia cadáveres de personas ajusticiadas. Son los "parajes de la muerte".

Estos cementerios improvisados no solo surgen en los suburbios de la provincia de Panamá, también los hay en Chiriquí, en la frontera con Costa Rica.

El sector Este de la ciudad de Panamá se ha convertido en el sitio perfecto para estos macabros acontecimientos. Pacora, Cerro Azul, Felipillo y Pedregal registran la mayor cantidad de casos: 14 aparecieron ejecutados allí en los últimos meses.

 

Estas peligrosas áreas están a unos 50 kilómetros del centro de la ciudad rodeadas por caminos rurales que se transitan en 30 ó 40 minutos.

A medida que se aleja de la ciudad, el paisaje se convierte en extensiones de cientos de árboles, herbazales de varios metros de altura y lagunas.

Las viviendas están distantes unas de las otras, hasta llegar a calles de tierra poco transitadas, que demarcan las huellas de los vehículos 4x4, los únicos que pueden recorrer los lodosos terrenos.

 

Los sicarios, lo saben; en estos lugares poco poblados, la Policía no suele patrullar y los pobladores se duermen temprano.

Y estos matones a sueldo no solo utilizan lugares alejados, también han usado zonas más céntricas, como la vía que conduce al puente Centenario. Aquí fue hallado el cuerpo putrefacto de un hombre no identificado, con un disparo en el tórax, a orilla de la quebrada Guabinoso.

Mientras que meses atrás fue encontrado el cuerpo del empresario asiático de la Zona Libre de Colón, Gangyong Luo, de 25 años con un disparo en la frente en el Corredor Norte, cerca a El Dorado.

 

En Alcalde Díaz también fueron ubicados los cuerpos de un desconocido con más de siete disparos en el río Gonzalillo, y de Darío Ceseña, de 16 años, junto a un vertedero en Lucha Franco.

Todo pasa por allí.
Las ejecuciones y los caminos clandestinos en la frontera con Costa Rica van más allá de lo imaginable. Por allí pasan la droga que va con destino al Norte, los indocumentados, el dinero que retorna a Colombia y las armas.

Las ocho ejecuciones que se han registrado durante el 2008 en este sector mantiene alarmada a la comunidad, que pide a gritos una subestación policial en Gariché.

 

Los más de 20 caminos clandestinos que existen y la difícil topografía son las principales vulnerabilidades que tiene esta extensa frontera, lo que hace más fácil evadir a la Policía.

La manada de "coyotes" (hombres que trafican seres humanos) que existen en Chiriquí son usadas por los criminales internacionales para su millonaria operación ilícita.

Un coyote dice, desde la clandestinidad, que la seguridad fronteriza es burlada casi todos los días y los riesgos que se viven en esta actividad son muy duros, porque los errores se pagan muy caros.

Historia de un coyote.
Juan Pérez, nombre ficticio del coyote, señala que estas ejecuciones son consecuencia de la ambición de los que trabajan para el crimen, porque en este negocio se tiene que tener palabra.

Manifestó que es posible que estas ejecuciones se deban a un auto tumbe, porque muchos le pagan a personas para que los golpeen a ellos mismos.

También trasladan a colombianos que llevan el dinero en efectivo que entran a Panamá hasta con un millón de dólares y nadie los revisa.

Aclaró que no le puede pasar nada a las personas que transportan el dinero, porque de inmediato se desata una ola de ejecuciones.


fecha edicion
old id
402058
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América