Orellana, junto a su esposo José Mario Paredes, también detenido aquí, se les vincula dentro de la operación Alamo en la que en abril del 2005 se logró el decomiso de 2, 800 kilos de cocaína.
Esta operación se realizó en Río Congo, La Chorrera y en un local comercial de Ojo de Agua, en San Miguelito.
La organización estaba integrada por colombianos, mexicanos y panameños, quienes durante ocho meses coronaron más de 10 embarques de droga de aproximadamente 1.5 tonelada cada uno.
Tanto Orellana como Paredes son requeridos por una Corte del Distrito Sur de New York, luego que el narcotraficante Bayron Berganza, también guatemalteco, confesara y los señalara como parte de la organización.
Según las investigaciones, esta red manejó B/.25 millones provenientes de actividades relacionadas con el narcotráfico.
Ambos fueron detenidos en abril pasado a raíz de una petición realizada por las autoridades norteamericanas para su extradición.
Las pesquisas indican que ambos se mantenían en Panamá realizando actividades de carácter comercial, pero una alerta de la Agencia Norteamericana Antidrogas (DEA) habría permitido su captura.
Los guatemaltecos eran los operadores de los embarques realizados por los colombianos, algunos de los cuales pasaban por Panamá por mar y tierra.
Los Estados Unidos tiene un término de 60 días para gestionar su extradición.
La alerta de su presencia en Panamá fue recibida el pasado mes y de inmediato se produjo la captura.
Las autoridades siguen la pista a algunas propiedades que mantenían aquí.
También se investiga la posible relación de uno de los detenidos con un caso muy sonado en El Salvador.
Existen evidencias de que la red mantuvo un centro de operaciones aquí con varias células.