Actualmente, hay garantías y amparos para quienes sufren de maltrato intrafamiliar, aseguró Rosina Pérez, directora Nacional de la Mujer del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).
Consideró que con la modificación de la Ley No. 38 del 2001, las mujeres, principales víctimas en este flagelo, se han atrevido a presentar sus denuncias por el hecho de estar protegidas.
Lo contradictorio, a juicio del sociólogo Raúl Leis, es que en muchos casos la ley es ignorada.
Quizás, por ello, de las mil 350, sólo la mitad se decide a asistir al Centro de Orientación y Atención Integral (COAI) del MIDES, en busca de ayuda.
Estudios del MIDES revelan que las mujeres de áreas como Alcalde Díaz, Chilibre, Las Cumbres, Arraiján y San Miguelito son recurrentes en las estadísticas como las más afectadas.
Para Pérez, afortunadamente la comunidad tiene claro que la violencia intrafamiliar es un delito y que debe ser denunciado.
La definición es que violencia doméstica es "una acción, omisión o trato negligente que comete una persona y que perjudica la integridad física psicológica, sexual y patrimonial".
Se trata de intimidar y eso no es exclusivo de las mujeres, pues se dan situaciones en que los hombres son los maltratados.
En el mes de mayo, el COAI recibió 103 casos de violencia intrafamiliar, de los que 24 correspondían a los hombres.
Pero, además, sucede que se deben promover las obras de la iglesia para que la gente descubra los aspectos positivos. "No tenemos diálogo permanente con el mundo", reflexiona.
Para hablar sobre la situación, Meneses se remonta a la historia y manifiesta que el católico ha estado "muy encerrado en las cosas de la iglesia, sin insertarse en las estructuras de la sociedad".
Ella estima que si uno se identifica con algo, "lo defiendo donde sea porque la evangelización no son los templos, es el mundo".