Panamá es el país latinoamericano con la peor representatividad femenina en el Parlamento, según el politólogo Mark Jones, uno de los autores del informe Reformas Electorales en Panamá, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD).
La situación es tal, que Jones, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Rice, en Estados Unidos, califica la cuota electoral establecida por ley como una "mamarrachada hecha para fracasar”.
Este politólogo, quien ha investigado a fondo el tema de la representación de las mujeres en los distintos procesos electorales de América Latina, sostiene que Panamá se está quedando cada vez más rezagado, en relación con sus pares de la región.
Es el último en el ranquin al tener el más bajo porcentaje de representación femenina: 8.5% de curules en la Asamblea de Diputados. Esto significa que está lejos de alcanzar el nivel mínimo de un 30% de representación femenina que establece el artículo 239 del Código Electoral y que ha sido recomendado por el PNUD.
Jones destaca que, entre 1994 y el 2009, el porcentaje de mujeres legisladoras en Panamá solamente aumentó un 1%, lo que contrasta con un incremento regional promedio de un 8% durante el mismo periodo.
Y deja claro que contrario a lo que se piensa, este no es un asunto que sólo afecta a las mujeres, sino que menoscaba la legitimidad de las instituciones democráticas, las políticas públicas, la igualdad de género y el desarrollo humano.