Nación

Mujeres que rompen paradigmas

Abandonaron sus ocupaciones de amas de casa para convertirse en trabajadoras de la construcción.


Gilberto Soto (gilberto .soto@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Preparan Nuevas capacitaciones

  • La presidenta de la Asociación de Mujeres de El Chorrillo, Olga Cárdenas, organiza un nuevo curso con el Inadeh para mujeres del sector. El primer curso fue de 18 mujeres, de las cuales tres están trabajando.

Crecieron en el barrio de El Chorrillo peleando con el estereotipo de “que el trabajo de campo es pa’ los hombres”.

En pleno siglo XXI, cuando el machismo todavía prevalece en la sociedad y la demanda laboral no subestima al “sexo débil”, Soraya, Delia y Griselda decidieron romper con ese paradigma para convertirse en mujeres “armadoras”.

La determinación no fue fácil. Pero hace un año, decidieron emprender el reto que hoy las hace entremezclarse entre un grupo de hombres que a diario trabajan expuestos al sol, en el patio de prefabricado de vigas para el viaducto marino de la Cinta Costera 3.

En plena faena fue difícil identificarlas. Las encontramos con botas, chalecos reflectores, guantes, cascos y gafas de protección que, como el resto de sus compañeros, utilizan mientras le dan forma a las vigas con amarres (simples, horca, tapa) de alambres que aprendieron a confeccionar en el curso de armadoras del Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh).

 

Soraya, quien cambió los quehaceres de la casa por el trabajo de campo, recuerda que en los primeros días de haber ingresado al Proyecto de Cinta Costera, por poco desiste, sin embargo, Dios le dio la fortaleza, porque estuvo a punto de desmayarse.

“La satisfacción está en que somos mujeres del barrio, dispuestas a dejar nuestro grano de arena en proyectos de esta magnitud”, relató Soraya, de 48 años, y madre de 3 hijos.

El caso de Delia no es distinto, pero sí más llamativo. Con 27 años y una larga experiencia en cuestiones de belleza, se animó a tomar el curso de “armadora” para obtener un ingreso fijo. Animada por la promoción del curso que hizo la dirigente Olga Cárdenas en apoyo con el Inadeh, hoy Delia es una de los 38 armadores que trabajan en el patio de armado de vigas, en Avenida de los Poetas.

Griselma Álvarez es la tercera del grupo que, animadas por la efervescencia del curso, optó por cambiar su estilo de vida.

“Al principio fue difícil porque trabajar con hombres no es fácil, pero por suerte entendieron y nos dieron el apoyo para adaptarnos”, comentó mientras apoyada por un alicante, completaba el amarre de una de las vigas que las autoridades proyectan instalar a principio de año, en el proyecto de interconexión.

Superada la etapa de adaptación, las mujeres están dispuestas a laborar en horarios extendidos de doce horas, cuando el proyecto lo amerite. La remuneración que supera los 700 dólares mensuales, las mantiene en el área como su única fuente de ingreso y la satisfacción personal de ser las mensajeras de que el “sexo débil” es un mito entre la sociedad.

 

fecha edicion
old id
845231
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América