Nación

Mujeres víctimas de tiempos violentos


Vivimos tiempos violentos. El asesinato de cuatro mujeres en lo que va de junio ha conmocionado la tranquilidad de la población panameña y encendió una luz de alarma en las fuerzas de seguridad, que temen por la vida de otras dos que todavía permanecen desaparecidas.
Jill Canganelly, Leticia González Gaitán, María de la Cruz Castillo y Luz Eleida Quintero aparecieron muertas en lugares boscosos, y para evitar una psicosis, las autoridades actuaron rápidamente y aseguraron que estos hechos no mantienen relación con asesinatos en serie.
Sin embargo, en dos de ellos el móvil fue el robo y en ambos casos los principales sospechosos son personas conocidas de las víctimas, que aprovecharon su confianza para acabar con sus vidas.
Se trataba de mujeres que a la luz pública mantenían una conducta intachable, pero cayeron en las redes de sus victimarios sin imaginar que pudieran ser presas de la más atroz de las traiciones.
Esto abre una angustiosa interrogante: ¿Cómo prevenir estos hechos? ¿De qué manera detectar a un potencial asesino entre las personas que forman parte de nuestro entorno?
El criminólogo de la PTJ, Manuel Bonóme, afirma que la conducta de estos individuos no es más que una psicopatía repetitiva en su conducta delictiva, por su modo original de crianza, con un grado de organización e inteligencia para cometer crímenes.
Mientras que para el psiquiatra forense Alejandro Pérez, del Instituto de Medicina Legal, "los problemas sociales están haciendo que las personas cambien de mentalidad, llevando al aumento de la conducta violenta, a la pérdida de la solidaridad social y a la pérdida del don de la vida como un bien preciado, todo lo genera la escalada de violencia que está ocurriendo en el país".
Las estadísticas de la Policía Técnica Judicial (PTJ) indican que en 2003, veintinueve mujeres fueron asesinadas, representando el 8.5% de de este delito.

El bloque de búsqueda de la Policía Técnica Judicial dio con la captura de los presuntos implicados en los asesinatos de la norteamericana Jill Canganelli de 65 años, quien apareció muerta en Gamboa y de la tableña Luz Eleida Quintero, cuyo cadáver fue encontrado en cerro La Moña en Colón.
Las investigaciones arrojaron que en el primer caso el presunto asesino y autor intelectual del crimen fue Marlon Enrique Hunter, de 32 años, quien se desempeñaba como fumigador en la residencia de Canganelli, determinándose que era una persona conocida por la víctima, pero que hace ocho años había purgado una condena en Atlanta, Estados Unidos por el delito de robo, explicó el inspector Alfredo Sanjur, de la PTJ de Balboa.
Agregó que este panameño, quien hablaba el idioma inglés, fumigaba una gran cantidad de residencias en el área de Balboa, aunque no se ha señalado el lugar donde se cometió el crimen de Jill, el presunto victimario se mostró arrepentido y confesó la participación en el hecho junto a otras cuatro personas, de las cuales una está profuga en Estados Unidos. Jill falleció a causa de un impacto de bala en la nuca hecho con una pistola 380. Las autoridades investigan cuál de los implicados hizo el disparo.
Actualmente, Interpol mantiene la búsqueda de José Rodríguez, quien retiraría en los próximos días, 20 mil balboas en el Banco 53 de Nueva York. El móvil de este crimen fue el robo de tarjetas de crédito, algunas prendas, la chequera y el automóvil.
En el segundo caso, Luz Eleida Quintero una mujer, de 49 años, quien el viernes 11 de junio a las 4:00 de la tarde salió de la casa de la madre de Franklin Cruz, de 26 años, hacia su residencia en Ojo de Agua, San Miguelito.
Ese día, el último que habló con Quintero fue su hijo Azael, quien hizo una llamada a las 6:00 de la tarde a su madre, para que regresara a casa a cocinar, informó el secretario general de la PTJ, Gustavo Barragán.
Cruz era el principal sospechoso, quien mantenía desde hace algún tiempo una estrecha relación amistosa con Luz Eleida. Este individuo se contradijo en las declaraciones en reiteradas ocasiones, hasta que confesó que el móvil había sido el robo del auto para efectuar un tumbe de drogas junto a cuatro compinches integrantes de una banda delictiva. Se menciona a un colombiano involucrado en el hecho, mientras que el carro apareció abandonado en Colón y hay una persona prófuga.
Se ha establecido que la mayoría de los implicados en los asesinatos de las dos damas tenían antecedentes penales, inclusive uno de estos perteneció a la Policía Nacional, los mismos habían participado en robo y tráfico de drogas.
Las autoridades de la PTJ aún están a la espera de recibir información de Interpol, Estados Unidos, al mismo tiempo mantienen la búsqueda de un presunto implicado en la muerte de Luz Eleida Quintero y del asesino de Leticia González Gaitán, cuyo cadáver fue encontrado en Veracruz; además de dar con el paradero de las desaparecidas Maruquel Aparicio y Luisa Almeida Campos.
Mientras que las autoridades investigan el asesinato y desapariciones de estas damas, familiares y amigos de Luz Eleida Quintero le dieron su último adiós en el Parque del Recuerdo a las 11:15 de la mañana de ayer.
Con resignación, sus hijos Azael, Elvis y Ramiro Domínguez Quintero, agradecieron a su madre por la vida. El más pequeño de los tres, Azael de 22 años, no podía contener las lágrimas, siendo consolado por Elvis, quien resaltó las bondades de buena madre, consejera y amiga.
Por su parte, Atilcio Quintero, progenitor de Luz Eleida, quebrado por la angustia y desaparición física de su hija, dijo tener mucho dolor por la clase de muerte que tuvo su hija.
Los recuerdos de esta mujer fueron la nota característica de las honras fúnebres. El pastor Carlos Murillo, de la Iglesia Bautista de Santa Librada, mencionó que hace tres semanas durante un estudio bíblico junto a los hijos de Luz Eleida ésta aceptó a "Cristo en su corazón".
Luz Eleida permanece en una cripta en el camposanto, mientras los investigadores tratan de resolver el caso que mantiene a la comunidad panameña angustiada.
Estos hechos criminales han llevado a levantar la voz de las mujeres organizadas, una de ellas es la legisladora Gloria Young, quien señaló que actualmente la mujer se encuentra desamparada.
Young fue clara cuando dijo que no pueden permitir, como mujeres, que en este país se den más muertes, aunque las cifras señalen que son pocas, ya que los hombres están bien organizados en bandas criminales cometiendo delitos.
Solicitó a la PTJ que "siga actuando con la idea que a penas se denuncie una desaparición, debe empezar a trabajar para lograr encontrar a esa persona, ya sea que esté viva o que esté muerta".
La legisladora arnulfista abogó por los cambios sustanciales a las leyes en esta materia de desaparición, para que sea establecida como delito.
Indicó que las mujeres deben tomar conciencia de la situación que viven y exijan a las autoridades todas las medidas de seguridad.
Luz Eleida Quintero, de 49 años, oriunda de Quebrada Grande de Las Tablas, provincia de Los Santos, fue encontrada asesinada por asfixia mecánica o estrangulación en su cuello y atada de pies y manos, en un paraje abandonado en la cantera de cerro La Moña, en Cativá, provincia de Colón.
Era madre de tres hijos Elvis, Ramiro y Azael Domínguez, éste último con quien vivía en el sector de Ojo de Agua.
Considerada por su hijo Azael de 22 años como una madre ejemplar, consejera y profesional, esta secretaria de la empresa Distribuidora Médica Dental había aceptado hace tres semanas a "Cristo", a través de la Iglesia Bautista Faro de Luz de Santa Librada.
Jill Canganelli, de 65 años, oriunda de Nueva York, Estados Unidos llegó a Panamá aproximadamente hace tres años y se estableció como jubilada en Panamá en el área de Clayton.
Era considerada una mujer reservada, buena vecina y muy organizada, miembro activa del club Who"s New of Panamá, encargándose del "Book Swap" o círculo de lectores e intercambio de libros.
La literatura y lectura de libros era una de sus pasiones, sus vecinos aseguran que podía leer hasta cinco libros al día.
Jill Canagelli también había participado en el evento "Un día de sombreros", junto a damas norteamericanas, además la Embajada de los Estados Unidos le dio la bienvenida al llegar a Panamá.FotoAlejandro MéndezEl Panamá América


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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