Recuerdo ese día de Cuaresma, cuando Juan Pablo II pisó tierra panameña.
Tuve la dicha de ser diácono en la misa con el Papa. En ese entonces era diácono del Seminario Mayor San José, en el último año de estudios, a un paso de ser ordenado sacerdote. En esta experiencia única, me acompañaron otros siervos de Dios como Francisco Verar, Rómulo Aguilar y Carlos Mejía, quienes completan el grupo de cuatro diáconos que colaboraron en la multitudinaria misa campal en el sector que se llamaba Parque Industrial Simón Bolívar.
Recuerdo cuando monseñor Marcos G. McGrath, nos presentó al Papa Juan Pablo II, luego de besarle el anillo, fuimos correspondidos con un abrazo.