Sin embargo, en Pedregal encontramos a Xenia de Muñoz, junto a una preciosa muñeca que vistió con una basquiña confeccionada por su hermana, que además porta una cadena chata y lleva puesto unos preciosos tembleques sobre su cabello.
De acuerdo con Xenia, esta muñeca adornó los departamentos de la Policlínica JJ Vallarino localizados en el cruce de Pedregal, durante los días patrios, pero ahora será vestida con colores navideños para decorar su casa ubicada en Altos de las Acacias.
Esta santeña compró la muñeca hace 18 años para obsequiarsela a su hija y desde esa fecha forma parte de su familia.
La basquiña es una blusa de tela fina de hilo bordado, silueteada al cuerpo, de cuello alto y mangas ¾, las que terminan en ruchas.
La blusa es acompañada con un pollerín que consiste en una falda con poco vuelo formada de un susto y una picarona más ancha que la del pollerón de montuna. En el pegue se coloca un encaje blanco.
El pollerín con basquiña o chambra lleva una enagua (prenda interior femenina que se usa debajo de la falda) sencilla.
Según destacados folcloristas, cuando se utiliza la basquiña se hace un rodete en la parte de atrás del cabello, sujetado por peinetas de plástico.
En la actualidad en algunas regiones se hace una trenza a un lado de la cabeza, adornando con flores naturales (flor de papo o jazmín) o peinetas con algunos tembleques.
La basquiña o chambra se considera una prenda de vestir diaria. Era el traje de trabajo, de entre casa.
Con la basquiña se utilizan una o dos cadenas (Cadena Chata), además de la cinta negra y para complementar se utilizan: Una sortija de manito, o agua marina.