Luego de casi tres años de estar cerrado, y a la espera de que su destino administrativo lo defina un fallo de la Corte Suprema de Justicia, abrirá parcialmente sus puertas el martes 22 de febrero el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz.
La apertura, a la que ha confirmado su asistencia la presidenta Mireya Moscoso, será sólo de una de sus salas, pues el espacio restante presenta condiciones deplorables.
La caótica situación de la infraestructura del principal museo del país llevaron a que el Instituto Nacional de Cultura (INAC), que lo administraba, lo cerrara en 1996.
En 1998 el gobierno de entonces nombró un patronato para que se encargara de recaudar los fondos y encontrar la fórmula que permitiera restaurar el histórico edificio construido en 1916 y que guarda parte de un valioso patrimonio de los panameños.
Pero la tarea no ha sido fácil, y ahora una disputa surgida por el deseo de la nueva administración del INAC por retomar la dirección del museo, parece empeorar la situación.
El asunto ha llegado hasta la Corte Suprema de Justicia en medio de acusaciones de pérdida de valiosos objetos de la colección del museo, por lo que se espera que un fallo defina quién será el responsable final de llevar a feliz término un trabajo tan necesario para la vida cultural del país como es la reapertura total del museo más grande e importante de Panamá.
En la actividad del martes 22 se reabrirá una de las salas con una exhibición de Barriles, la que ha sido diseñada por la arquitecta Carmela Cardoze.
Según informó María Cristina Ozores, asesora de medios del patronato, previo a la exhibición se ha realizado un gran trabajo de limpieza en el que se incluyó un sistema especial para quitar el polvo y la pintura vieja de las paredes, cuidando en todo momento la estructura del edificio neoclásico en el que se utilizó un material parecido a la piedra pómez.
Ozores explicó que parte del remozamiento incluye un jardín exterior, el arreglo de luces y el pulimento de pisos, así como el desalojo de los indigentes que tradicionalmente han tenido las afueras del museo como su morada.
Señaló la asesora que un arqueólogo y una estudiante de arqueología preparan a las guías bilingües que se encargarán de ofrecer información sobre la exhibición que dejará que la luz de esperanza entre al museo el martes 22, pues desde ese momento el público podrá visitar el sitio, que es una importante puerta de entrada a la historia de las costumbres y tradiciones panameñas.
Ozores afirmó que por falta de presupuesto no se puede extender la entrada del público a otras salas, pues los trabajos para rehabilitar la que abrirán se hicieron con la asistencia financiera de la Embajada de Alemania, una fundación, un supermercado, donaciones locales y fondos del patronato, el que funciona con un presupuesto de 250 mil balboas.
Con ese presupuesto se debe pagar la planilla, compuesta por 11 personas, por lo que Ozores en tono jocoso comentó: "cuando se acabe el dinero ustedes me van a tener que dar trabajo en su periódico". No obstante, afirmó que les han prometido 350 mil, aunque para el proyecto total se necesitan 5 millones de balboas.
La asesora de medios señaló que en la sala principal del museo la losa de cemento está rota y a punto de caerse, pero que el patronato intenta habilitar un salón auditorio.
Ozores dijo que las casi 5 mil piezas del museo nunca han sido inventariadas, y explicó que ello se debe a que es un trabajo "costoso", pues hay que contratar a la persona que se encargue de hacerlo, y luego microfilmar la información recopilada.
Sobre la seguridad con que se cuida las piezas, indicó que las colecciones se guardan en bodegas y que el INAC cerró el salón donde están las de oro con llave, y guarda la clave.
Sobre el porqué una colección de Barriles para reabrir el museo, indicó que una similar se presentó al cuerpo diplomático en abril del año pasado, y causó impacto. En esa oportunidad se hizo con la intención de motivar a los delegados de otros países para que apoyaran los trabajos de restauración del museo.
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