Nación

"Narcopistas" en una hora

La Policía ha descubierto pistas clandestinas en diferentes puntos del interior de la República.


EL RUIDO del motor de las avionetas que aterrizan en el área de San Lorenzo, en la provincia de Chiriquí, ya no alertan a los residentes del lugar. Ellos piensan que las aeronaves forman parte de la flota que frecuentemente aterrizan en las fincas aledañas.
Lo que estos moradores desconocen, es que se trata de una narcoavioneta cargada de kilos de cocaína que aterriza en una pista improvisada, que se construyó en un día para abastecer a los narcotraficantes.
Los pilotos de estas naves saben que algunos campesinos del área han visto las avionetas, pero confían en que su ignorancia evitará que investiguen qué transportan y los denuncien a las autoridades.
La ruta aérea no es confiable para la introducción de sustancias ilícitas a Panamá, sin embargo, los narcotraficantes siguen utilizándola para lograr pasar la droga a otros países usando como plataforma al istmo.
Un 70 por ciento de la droga llega a Panamá a través de la ruta marítima, el 30 por ciento restante, lo ocupan las vías aéreas y terrestre, que son consideradas las menos confiables.
El tráfico, a través de "correos humanos", está limitado para los narcos, porque se han fortalecido los mecanismos de control en los aeropuertos del país y, aunque se pueden presentar casos excepcionales, la técnica canina ha dado buenos resultados.
No obstante, las pistas clandestinas para el aterrizaje de aeronaves cargadas con drogas se han convertido en un lujo para los narcos, quienes se gastan millones de dólares para construirlas. Sin embargo, este dinero es recuperado rápidamente a través de la venta de los estupefacientes.
Las investigaciones llevadas a cabo por la Fiscalía de Drogas revelan que Panamá cuenta con una serie de pistas que son de uso ordinario para la fumigación en el interior del país, hecho que es aprovechado por los narcotraficantes para realizar sus actividades ilícitas.
El fiscal primero de Drogas, Patricio Candanedo, ha llevado años estudiando la forma de actuar de los narcotraficantes, por lo que contó al Panamá América sobre la existencia de fincas que son adquiridas o rentadas para almacenar la droga, que posteriormente es trasladada a un país consumidor o distribuidor.
Dijo que dentro de estas propiedades se han detectado pistas construidas en un día, si el terreno es bastante nivelado. "La labor en estas pistas facilitan el narcotráfico, porque lo hacen en áreas o parajes solitarios, sobre todo los que son dedicados a la agricultura o la ganadería".
Explicó que es preocupante cómo los narcotraficantes están adquiriendo propiedades en Panamá, específicamente en las costas, próximas a las fronteras o en lugares apartados para desarrollar sus actividades, sin causar sospechas.
Existen en Panamá una serie de pistas que no son clandestinas, pero que son aprovechadas ilícitamente por los narcos.
Las autoridades antidrogas panameñas reciben información electrónica desde satélites o aviones norteamericanos y mediante la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
Panamá es un puente entre la droga que procede de Colombia y el destinatario, Estados Unidos. Sin embargo, no se descarta que el incremento del volumen de droga tenga como uno de sus objetivos el mercado interno panameño.
Las investigaciones son muy herméticas, pero se pudo confirmar que en Panamá existen puntos de despegue de los aviones narcotraficantes desde pistas en Las Moras, de Alanje; tierras altas en Chiriquí, en Barú, Jagua, Divalá, Las Lajas, en río Chepo, Estero Rincón Largo, Horconcitos, en Los Olivos de Barú.
También en Chiriquí se han detectado pistas clandestinas a orillas de la playa Nanzal, en San Lorenzo; Isla Seca y Punta Cabrito. Además en Punta Chame y Darién.
Actualmente, las autoridades antidrogas le siguen la pista a los narcos y saben que existen muchas otras pistas clandestinas.


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230940
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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