La situación que se desarrolla en la comarca es uno de los puntos neurálgicos del problema, específicamente fue calificada por el jefe de la Zona Policial de Kuna Yala-Darién, Modesto Saurí, como "un problema que afecta la lucha antinarcóticos", ya que diariamente la Policía tiene que custodiar el mar territorial encontrándose con múltiples cargamentos de droga, lanchas rápidas que son dejadas por los narcotraficantes y que, para suerte de los pobladores, los cargamentos llegan hasta las orillas de las islas, cuando a estos grupos delictivos se les acaba el combustible o deciden buscar un punto de encuentro para que se recoja la droga.
Saurí explicó que en el caso de los indígenas vinculados a la venta de un cargamento en Achutupu, las autoridades del área pidieron a cambio gasolina para colaborar. En otros hechos los sáhilas son radicales, ya que en cada isla tienen sus reglas internas y no permiten que exista intromisión de las autoridades judiciales y policiales para que se lleven a cabo las investigaciones, detenciones y procesos.
Por ejemplo, dijo que la ley interna en un pueblo determina que por cada kilo de droga o por cada mil dólares de la venta de los cargamentos encontrados, la multa es de B/.350.00 y los sáhilas hacen el decomiso de la droga y se quedan con ella; son contadas las excepciones en que entregan la droga incautada.
Otra situación que está perjudicando la labor antinarcóticos es la posición poco enérgica del Personero del Ministerio Público con funciones en Corazón de Jesús, en Kuna Yala, quien es indígena de la comarca Ngöbe Buglé, situación que ha afectado para que se dé un mayor desenvolvimiento entre dos culturas diferentes.