La Iglesia Católica salvadoreña insistió ayer en que la rehabilitación de los jóvenes pandilleros, tanto en El Salvador como en el resto de Centroamérica, es necesaria para evitar la desestabilización en los países.
El arzobispo de San Salvador, Fernando Saenz Lacalle, compartió la opinión del obispo de San Pedro Sula, Honduras, Rómulo Emiliani, de que los pandilleros podrían llegar a convertirse en el futuro en "comandos urbanos guerrilleros" si en los países no se atacan las causas de pasadas guerras civiles.
Emiliani ofreció recientemente una conferencia en San Salvador en la que advirtió de ese peligro, al señalar que las causas de los conflictos armados internos persisten, entre ellas la pobreza extrema y la marginación social.
El Salvador, Guatemala y Nicaragua sufrieron cruentas civiles entre los años sesenta y noventa del siglo pasado.
"Ciertamente, él (Emiliani) tiene mucha información, especialmente de la situación en Honduras, que quizá es más grave incluso que la de El Salvador", expresó Saenz Lacalle, en una rueda de prensa celebrada después de la misa dominical en la Catedral Metropolitana.
Señaló que en el problema de las pandillas "se da un caso de que son personas que desgraciadamente no tienen unas bases morales, en segundo lugar que consiguen por extorsión mucho dinero y además están abocadas a la violencia.