Nación

UP necesita cambio integral


Dar el sí no fue fácil, porque consideraba que había dado su "cuota de servicios a la patria". Pero Aura Emérita Guerra de Villalaz ha aceptado el reto de luchar por convertirse en la primera mujer panameña en ser rectora de la principal universidad del país.
Las razones que la hicieron cambiar de parecer y dar el sí a quienes le pedían que fuera candidata, es que algunos aspirantes ya han participado en otras elecciones y por los espacios que se están abriendo a las mujeres en Panamá.
Quien ha sido una voz crítica en materia docente, lo ha sido en el sistema de administración de justicia, como abogada e incluso cuando fue magistrada de la Corte Suprema de Justicia. Para ella la Universidad de Panamá necesita un cambio total, incluyendo por supuesto el tan criticado método de "enseñanza mediante fotocopias", del que se ha abusado.
Indicó que tantas fotocopias han limitado el acceso de los estudiantes a los libros, de los que sólo leen algunos capítulos.
Señala que los métodos empíricos han deteriorado el proceso de formación superior, por lo que debe hacerse un estudio y profundización de la pedagogía, didáctica y metodología de la enseñanza.
Quien tuvo como primera carrera el magisterio y ha enseñado durante 35 años en la universidad, considera que la investigación debe incorporarse más a los estudios para depender menos de la teoría.
Sostiene que el no poner en práctica los laboratorios (no sólo de ciencias sino el social), provoca que los egresados tengan problemas al momento de ingresar al mercado laboral.
En el campo académico, acepta la ex magistrada de la Corte Suprema que hay casos de corrupción en los trabajos de grado, principalmente por los plagios y por las personas que cobran por comercializar este esfuerzo intelectual.
Destaca que en las irregularidades con las "tesis" se pone de manifiesto la deshonestidad, cualidad que no debe enorgullecer a ningún egresado, pues por el contrario, el esfuerzo personal y los logros individuales se reflejan en el ejercicio profesional, que requiere de elevados valores.
"Los egresados que sienten orgullo por su alma mater no pueden estar de acuerdo con esta práctica. Es necesario que los docentes, estudiantes y administrativos cobren conciencia de lo que significa ser miembro de una institución educativa; debe asumirse el esfuerzo conjunto de saneamiento total en todos los ámbitos y el recurso humano debe comprometerse a hacerlo con apoyo de comunidad", afirma.
El cambio total que propone, toma en cuenta al recurso humano y los programas que hagan de la principal universidad del país un centro que genere sus propios ingresos.
Pero, no vislumbra una rápida "revolución" en la Universidad de Panamá en el aspecto del financiamiento, precisamente por ser el centro superior que subsidia la educación del pueblo. No obstante, habla de poner el servicio de tanto talento en el mejoramiento académico y en proyectos que permitan ingresos a la entidad.
Puso como ejemplo de proyectos de autogestión, la residencia para universitarios y docentes, mejorar los servicios de investigación que se puede ofrecer a las empresas y otras organizaciones, y el ofrecer doctorados, aspecto este último en el que la aventajan algunos centros de estudios superiores privados.
Sobre la entronización de la política partidista en la universidad, indicó que para analizar este aspecto hay que remontarse a la década de los 70 y 80, cuando reabrió con "mordazas" al perder su autonomía y ser dirigida "desde afuera" (los cuarteles).
Aura Emérita Guerra de Villalaz sostiene que es de esperarse que hayan quedado "vestigios" de esta época, y que hay que tomar en cuenta que el cuerpo docente, administrativo y estudiantil tiene sus preferencias políticas, lo que obviamente mantiene la vigencia de ciertas corrientes.
No obstante, dice que hay que mirar al futuro para mejorar la imagen del centro de estudios fundado en 1935, y el que nació para reflejar una conciencia crítica, científica y académica de primer orden.
Si sus planes llegan a aplicarse, la docente también cambiará un poco el panorama de la saturación de carreras. El método que expone es el de salir de la decisión de los "sabios" de las juntas de facultad y buscar en la comunidad las reales necesidades de mano de obra.
Para ella, "hay que hacer un inventario de necesidades" que terminen con las disparidades entre el número de egresados y las posibilidades de empleo, lo que crea frustración y considerables erogaciones económicas para el Estado y para los hogares.
Como contraparte, plantea el establecimiento de carreras que sean requeridas para el desarrollo nacional.
Aunque participó en la elaboración del anteproyecto de la ley de la Universidad de Panamá, admite con sencillez que es hora de cambiarla.
Afirma que la ley se ha quedado rezagada de la realidad nacional. Uno de los aspectos a los que alude es el principio de autonomía, que a su juicio debe reforzarse.
En tanto, había una pregunta inevitable para la catedrática e investigadora, y es la relacionada con la reelección.
Guerra de Villalaz sólo se toma unos segundos para arreglarse el saco, se incorpora del sillón y responde un rápido "No".
Asegura que cuando fue magistrada de la Corte Suprema le dijo no a la reelección del presidente de ese órgano del Estado, como ciudadana le dijo no a la reelección del presidente, y como docente le dijo no a un nuevo periodo del cargo de rector.
Sus argumentos son sencillos. Sostiene que la única forma de saber si algo se hace bien, es dándole oportunidad a otro de que lo haga; que de esta forma quien viene detrás tiene el reto de superar las ejecutorias de quien lo ha antecedido en el cargo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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