CUANDO la lluvia empieza a caer con fuerza, los residentes del sector cinco y 10 del corregimiento de Tocumen, tiemblan porque con certeza sufrirán por las inundaciones que ocasiona el desborde de una quebrada y del río Tocumen.
En el sector cinco, Deyanira de Rivera indicó que cada vez que llueve su casa se inunda, pues no falta quienes depositen desperdicios en la quebrada, lo que obstruye las aguas.
La quebrada, que según los moradores no tiene nombre, está notablemente contaminada.
Grandes refrigeradoras están obstaculizando las alcantarillas por donde debe pasar el agua, así como tanques, cartuchos, neumáticos, tal como lo comprobó Panamá América durante un recorrido.
En los últimos tiempos el lugar se ha convertido en un vertedero.
Además de los desechos, el olor que sale de la quebrada es insoportable, lo que afecta el bienestar de muchas familias.
Mariana Portugal, otra de las afectadas, tiene 27 años de vivir en este sector y asegura que durante todo este tiempo ninguna autoridad ha colaborado para solucionar el problema.
Dice que por el contrario, la junta comunal del corregimiento realizó recientemente una ampliación de la quebrada, lo que según ella, aumenta el volumen del agua cuando se registran inundaciones.
Para evitar que las aguas continuaran entrando a su casa, Portugal tuvo que hacer un relleno y elevar su residencia.
Al igual que Portugal, otros vecinos también han optado por este método.
Según Portugal, el personal del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) no los ayuda, pues cada vez que hay inundaciones los helicópteros de esta institución sólo sobrevuelan el área y no bajan a preguntarles cómo están.
Del mismo modo, las casas del sector 10 sufren por la furia del río Tocumen.
Elca Bazán, quien tiene 19 años de vivir en este sitio, manifestó que cada vez que empieza a llover el temor se apodera de ellos.
De inmediato tiene que recoger los electrodomésticos para guardarlos donde sus vecinos que viven en lugares más altos.
Ella solicitó un lote de terreno en el sector de Monte Rico, pero las autoridades se lo han negado. "Siento temor por mi familia, pues tengo tres niños pequeños".
Los residentes de esta área se niegan a mudarse a Tanará en Chepo, pues manifestaron que allí las casas no sirven y están muy lejos de la ciudad de Panamá. Además, tendrían que comprarlas y abandonar las que ya tienen, donde han realizado cuantiosas inversiones.
Al igual que Bazán, Gilma Delgado teme por la salud de su papá que hace unos días estuvo hospitalizado por hipertensión.
Fueron varios los sectores, que igual que Tocumen, resultaron afectados, entre éstos: La Primavera y Tortí en Chepo, Don Bosco sector sur y el Porvenir y Concepción, en la provincia de Chiriquí haciendo un total 72 familias.
Estudios realizados por especialistas de ANAM estiman que más del 60% de las aguas servidas van a parar a los ríos sin ningún tipo de tratamiento.
Ariel Rodríguez, ambienalista, dijo que la contaminación de las aguas superficiales ha reducido la disponibilidad de este recurso para el desarrollo de actividades domésticas, agropecuarias, entre otras.
Nevera flotaba en la quebrada
En las jornadas de limpieza en los diversos ríos se han encontrado también televisores.