Las áreas indígenas lideran la tasa de mortalidad materna en Panamá.
La más alta está en la comarca Ngöbe Buglé con una tasa de 4.7 defunciones por cada mil nacidos vivos, seguido de la Emberá con 4.3, la provincia de Darién con 2.8 y Kuna Yala con 2.1.
En estas comunidades cerca del 80% de partos son domiciliarios, atendidas unos por parteras tradicionales empíricas y otros por parteras tradicionales entrenadas, pero la mayoría de las veces no cuentan con los instrumentos necesarios para brindar una atención de calidad.
Según el coordinador de Salud Sexual y Reproductiva del MINSA, Efraín Barreiro, uno de sus retos este año es reducir la tasa de mortalidad materna en estas regiones.