El éxodo de un grupo de indígenas de Río Sereno hasta Colón nos puso en la pista de que algo anómalo sucede en las comarcas establecidas por la ley. La pregunta principal es si las leyes que les concedieron en conjunto un tercio del territorio nacional han mejorado la situación de los indígenas panameños o si el paternalismo es solamente superficial.
Con el propósito de conocer de primera mano y sin intermediarios cuál es la verdadera condición de las comarcas en materia de salud, nutrición, educación y otros parámetros sociales, El Panamá América decidió emprender una investigación periodística.
Este es el inicio de un trabajo llevado a cabo en la comarca Ngöbe-Buglé de Veraguas, que se extenderá a Chiriquí y Bocas y que abarcará luego las otras etnias que residen en Darién, Bocas del Toro y otros lugares.
En un recorrido de siete días por las comunidades que comprenden la comarca, se conoció el estilo de vida de los miembros de la etnia, sus costumbres, su organización política y todo aquello que para el común de los panameños es, en ocasiones, ajeno y desconocido.
La agenda incluyó además un congreso local en el que participaron cerca de 300 indígenas de diversos puntos, quienes caminaban hasta 10 horas para asistir a un evento en el que expondrían sus necesidades, que más tarde, se elevarían al Ejecutivo una vez la junta directiva elaborara un listado consensuado. Según la versión de los propios lugareños, es la primera vez que un medio escrito lleva a cabo una labor de campo en este tipo.
"Queremos que la gente sepa cómo vivimos y sean testigos de lo que aquí se discute", dijo el cacique general de la Comarca, Víctor Guerra, en medio de la expresa decisión de los presentes de difundir la realidad de una vida sumida en las más precarias condiciones. En la página A5 publicamos un reportaje completo sobre este tema.