La niña Yarimil Arias murió en la mañana de ayer, tras agonizar por varias horas luego de que recibió un disparo en la cabeza por parte de un grupo de pandilleros.
El médico Alberto Bissot, director del Hospital del Niño, explicó que las lesiones eran muy graves y que la niña sólo mantenía sus signos vitales a través de un respirador.
Bissot sostuvo que las condiciones de la niña eran muy graves, ya que la bala afectó gran parte de su cerebro.
En tanto, familiares y amigos de la víctima pidieron a las autoridades que se castigue a los responsables de este crimen.
Revelaron que en el área de Santa Cruz se producen constantes balaceras y los moradores del lugar tienen miedo de salir en las noches.
Por este caso hay dos personas detenidas.