La suerte, un milagro o las dos juntas, evitaron que la delincuencia acabara con la vida de una inocente criatura, quien recibió un impacto de bala en la espalda mientras jugaba "pega tazos" con su primito.
Con tan sólo cinco años, el pequeño Alex Antonio Aguilar Atencio recibió uno de los cuatro tiros destinados a su padrastro, quien según versiones de su suegra, anteriormente pertenecía a una pandilla.
Marta de Atencio, abuela de "Tony", relata que dos desconocidos dispararon contra su yerno cuando colocaba una verja junto a su esposo; mientras el niño, fuera de peligro, sólo acierta a decir: "¡Mami, si vieras cómo se estremeció la casa!"
El incidente ocurrió la mañana del pasado domingo en el sector 5 de Sinaí, en Samaria, cuando el pequeño pidió permiso a su abuela, quien lo cría, para ir a la casa de su madre, que vive cerca.
Lo único que Tony recuerda es que estaba jugando con su primo, cuando de pronto sintió el impacto de la bala, que era de 9 milímetros.
La fuerza de este niño es increíble, ya que dos leves raspones en su carita son testigos de que se mantuvo caminando una vez herido. Esto fue hasta que los nervios y la pérdida de sangre lo dominaron, cayendo por fin desmayado.
Tanto Alberto Bissot, director médico del Hospital del Niño, como el cirujano pediátrico Benjamín Del Río, concluyen que está vivo por milagro, ya que aparentemente la bala rebotó y perdió su fuerza antes de impactarlo. De lo contrario, el daño fuese mortal.
La bala, que por el momento no será removida según el cirujano, se alojó debajo del omoplato izquierdo, tomando un trayecto subcutáneo. No ingresó al tórax, ni causó lesión nerviosa o vascular, y lo mejor es que ni siquiera logró romperle un hueso.