Nación

Niños cuentan historias y sueños

En el interior del país, se registran casos de niños y niñas que trabajan en los cultivos, la zafra y como recolectores de latas; mientras que las niñas son enviadas a la ciudad para trabajar en casas de familias.


Su color de piel canela aún refleja las largas jornadas de trabajo bajo el sol a las que estuvo expuesta Aidé Villareal, en el Puerto de Boca de Parita, provincia de Herrera.

Esta niña, a sus nueve años, ya realiza trabajos de un adulto. Su día a día consiste en la decapitación de camarones, la limpieza y carga de pescados.

Las más esperadas en el Puerto Boca de Parita eran “La Nena”, “Xiomara” y “Karla Yorlenis”, las embarcaciones que traían los productos del mar y en las que Aidé podía trabajar para ganar un “sencillo”.

 

Muchas veces en la desesperación de recoger más camarones se enredaba entre los trasmallos, las aguas malas y pescados “congos”, llamados así por sus largas espinas, cortaban sus débiles manos.

“Mientras más camarones descabezo y pelo más gano, porque me pagan un balboa por libra de camarones limpios”, contó la niña.

Sin embargo, la suerte de ganar B/ 4.00 por jornada no era de todos los días, ya que en su gran mayoría solamente devengaba B/ 2.50, ganancia que destinaba para su madre.

 

“Mi mamá no sabe leer ni escribir, mi papá nos dejó y no había con qué comer”.

Actualmente, esta triste realidad ya no es vivida por Aidé, ya que un programa dirigido por Casa Esperanza y patrocinado por Telefónica Movistar ha logrado erradicar el trabajo infantil en más de 180 casos en este pueblo.

Realidad en casa.
No obstante, aún continúan niños, niñas y adolescentes a lo largo del país que viven esta situación.

 

Tal es el caso de Alexander Delgado, de 15 años de edad, quien aún no tiene la edad para trabajar, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Su jornada inicia desde muy temprano. Carga y descarga canastas de pescados de todo tipo en el puerto.

En este lugar, según narró José Miranda, coordinador de Casa Esperanza, los peligros son muchos, hasta los olores desagradables a sangre de pescado y tiburón, que sin un buen desayuno puede ocasionar malestares.

 

“Las embarcaciones obtienen hasta 4 mil libras de pescados que son descargados por los niños, quienes además están expuestos a los lagartos y a ahogarse”, dijo Miranda.

Así como Alexander, en Panamá existe una población de 51 mil 127 niñas y niños menores de 15 años de edad que están trabajando en las calles impulsados por la pobreza.

En la gran mayoría de los casos, los niños son sacados de un sistema de educación y expuestos a los peligros de la calles.

El Decreto Ejecutivo N° 19, del Ministerio de Trabajo, detalla 29 trabajos, que son considerados las peores formas de trabajo infantil en Panamá.

En los últimos años, los reportes dan cuenta de que en el país se han detectados más casos de niñas que provienen del interior del país para trabajar en casas de familia.

Yara Trujillo, jefa del departamento de Atención al Trabajo Infantil del MITRADEL, explicó que estas niñas vienen engañadas, "no se le pagan lo que se debe, no tienen acceso a la educación y muchas veces tienen excesos de trabajos".

Durante este 2009, el Departamento de Atención al Trabajo Infantil ha recibido denuncias de dos casos de niñas en trabajos domésticos y 100 casos en trabajos de zafras.

Las provincias donde se han detectados más casos de niños trabajadores son Veraguas, Los Santos, Herrera, las comarcas indígenas y San Carlos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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