Esta forma moderna de esclavitud prolifera en Panamá, según un estudio hecho por el Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá y la Organización Internacional del Trabajo.
Una gran parte de las víctimas termina en drogadicción, con enfermedades sexuales o embarazadas. También las reclutan mediante anuncios publicitarios que piden personal para trabajar en falsas casas de masaje.