Los niveles de ruido varían y así mismo, su impacto. Los murmullos llegan hasta 30 decibeles, los medios o moderados que van de 60 a 65 decibeles y los altos, fuertes o molestos que registran más de 85 decibeles, como los sonidos de los camiones y motocicletas.
Los niveles dolorosos están por arriba de 120, como en las discotecas y las bocinas modernas que se instalan en los carros, que alcanzan hasta 130 decibeles.
Mientras que 140 es lo que se registra en un concierto de música en vivo y 150 decibeles es el ruido de un avión al despegar.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nivel de sonidos permisibles es de 70 decibeles, por lo que toda fuente sonora superior al límite, perturbará el desempeño del individuo.
Además de afectar nuestro sistema auditivo, el ruido provoca impotencia sexual en los hombres y graves daños en el oído interno.
También causa accidentes laborales y automovilísticos cuando las personas conducen con las bocinas a alto volumen, pues les afecta la visión.
Se le atribuyen también trastornos cardíacos y movimientos gastrointestinales. Las bocinas de discotecas tienen altos decibeles.