El magistrado de la Corte Suprema, José Troyano, se mostró ayer inclinado a mantener la protección de los menores infractores y a no endurecer las penas de los que incurran en delitos o faltas graves.
Troyano, quien participó en el primer Curso de formación para jueces, defensores y fiscales del adolescente, aseguró que el Estado panameño como suscriptor de la Convención Internacional de los Derechos del Niño se encuentra en la obligación de establecer legislaciones tendientes a la protección de los menores y no de perseguirlos.
Afirmó que el tratamiento jurídico del adolescente es un tema de mucha importancia y que ha sido motivo de discusión constante en la comunidad, pero que debido a su complejidad no siempre es muy bien comprendida.
Dijo que Panamá al ser signataria de esta convención se encuentra comprometida a dar una protección especial a las personas en las etapas de infancia y adolescencia. Agregó que ello implica un cambio en el sistema de administración de justicia.
Aseguró que lo procedente en estos casos es la formación de personal idóneo para reeducar e instruir al adolescente infractor a través de un programa de capacitación, que promueva una resocialización efectiva.
Detalló que la jurisdicción de justicia del adolescente debe ser especializada y totalmente diferente a la aplicada de manera ordinaria y con régimen de custodia, protección y educación en donde se respeten sus derechos fundamentales.
Consideró que el personal destinado a laborar en esta jurisdicción debe estar comprometido con el cumplimiento de las normas legales, diseñadas especialmente para esta jurisdicción.